La Globalización económica, el surgimiento de la internet y las redes sociales, los celulares (hoy ya entendidas como unidades audiovisuales) la democratización de la cultura, los movimientos sociales, los cambios en las organizaciones y los modos de trabajo, la perdida del valor de tradiciones antiquísimas y del valor del tiempo como un recurso diferencial, al poder estar una persona ( su voz e imagen) en varias partes del globo al mismo tiempo, hacen que la política, lo político y el Estado como instituciones modernas comiencen a tener más de un planteo crítico respecto de su suficiencia y legitimidad societal.
En este contexto de deconstruccion de instituciones, liderazgos y saberes, emerge en parte de Europa, primero en Islandia, Grecia, Portugal y después en España e Inglaterra, movimientos de reclamo por la crisis económica transnacional, con acciones directas que en muchos casos resaltaron pacificas, pero en otros descontroladas y por fuera de los engranajes institucionales y tendientes a hacer saber su descontento con el estado de la nación.... o con el estado de su vida cotidiana.
Así es que, en particular, el caso del movimiento de Indignados! españoles a resultado un caso FARO para occidente en materia de movimientos sociales contemporáneos (de los últimos cinco años quizás, antes eran los alter-globalización) y que ha encontró sustento en: 1- la supuesta influencia del texto de S Hessel - Indignate!; 2 - La problemática de la alta tasa de desempleo que aqueja a la mayoría de jóvenes profesionales universitarios y 3- La falta de respuestas satisfactorias por parte de la dirigencia política a la crisis económica que lleva ya tres años.
Este movimiento tuvo su primer epicentro el 15 de mayo de 2011 cuando se lanzaron a las calles y tomaron las plazas más importantes de España cerca de 80.000 indignados. La figuración de los indignados tiene como sustento genérico la crisis de representatividad que sufre su sector político, pero tiene además como sustento duro los números de desempleo entre los menores de 25 años que alcanzan al 41%, 9 puntos más que el de Grecia y 14 más que el de Italia, según los datos publicados por diarios españoles.
Para llegar a ese 15 de mayo de 2011, mágico e impensado para algunos de sus organizadores y promotores, emergieron múltiples organizaciones que buscaron canalizar el descontento social. Así, plataformas como las de: Democracia Ya, que enarbolan eslóganes como “No nos representan”, “Ya no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” o “No somos Ni Ni soy universitario”, se suman otras plataformas como: Juventud sin Futuro, Afectados por la Hipoteca, Juventud en Acción, Estado de Malestar, No les votes, Asociación de Desempleados, ATTAC, y la Coordinadora por la Movilización Ciudadana, más grupos de izquierdas y activistas blogeros que colaboran con la propagación de mensajes por vía de las redes sociales.
Un modo de acercarnos al conocimiento de las percepciones de los jóvenes españoles hoy es, por ejemplo, la encuesta y estudio realizado por la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla titulado “Los Estudiantes y la política” en la que relevan las consideraciones de los jóvenes universitarios dando números que son significativos para comenzar a entender en parte a este segmento que se ha comenzado a movilizar. El estudio dice que los universitarios se muestran más interesados y activos en materia política, en un 57 %, pero también se muestran más desconfiados en el funcionamiento del sistema político en los mismos números. Que 2 de cada 3 no se identifica con ningún partido político pero un 56% firma iniciativas, un 43% se manifiesta y un 40% participa y colabora en ONGS.
Estos números, que si bien no pueden tomarse como definitivos ni extrapolables a toda la juventud española es un dato significativo del alejamiento de las instancias partidarias y un acercamiento hacia las ongs, hacia sectores de menor estructuración jerárquica y mayor amplitud y dinamismo en la conformación de agendas y demandas hacia el gobierno. Incluso una encuesta que publica el diario El País el día 26/6 arroja datos respecto de como son vistos por la ciudadanía: El 71% considera al movimiento como pacifico y que regenera la democracia y que sólo el 17% cree que es radical y antisistema y que pretende sustituir el actual x otro.
Este escenario por tanto es un laboratorio de estudio político en curso. Sociólogos y politólogos han intentado explicar y conceptualizar los fenómenos que estamos presenciando, en muchos casos sin poder siquiera salir airosos en intentos descriptivos y con fuertes limites en los intentos prescriptitos, y en otros casos, se subieron a una movida afectiva e ideológica que no ayudó a disipar dudas sino a desempolvar viejas facturas de los socialismos sobre los liberales capitalistas.
Por esto, categorías de análisis como revolución, cambio radical, autoridad y representación, regeneración democrática, clase social y clase política, comunidad, sistema político, parlamento y partidos políticos, información y contra información, red, movilización social, espacio público, juventud, liderazgo, medios de comunicación y opinión publica, cultura, moral y ética, guerrilla urbana, y sociedad civil y sociedad del conocimiento se han puesto de moda, pero bajo un proceso contradictorio de inflamiento y/o denotación, o relegitimación y/o deconstruccion, ergo un proceso de feed back que no tiene un resultado previsible a la vista y que genera una incertidumbre generalizada respecto de cómo nos entenderemos políticamente, de continuar y agudizarse estos fenómenos sociales.
Por esto, las palabras sujetas a estos vaivenes hacen revalorizar o no a los hechos que significan, y en este sentido comienza a poner en jaque y hacer crujir en parte al esquema analítico moderno. En este sentido hay quienes se aventuran a expresar que estamos ante una revolución (Sofía de Roa – Poder Local, p8) ... y ahí uno comienza a frenar y mirar un poco todo de reojo. Para otros, estamos ante un cambio irrefrenable de las instituciones liberal-republicanas hacia nuevas formas de relaciones políticas horizontales gracias a las redes sociales y la tecnología 2.0, es decir que nos van a consultar desde el congreso a cada ciudadano sobre las decisiones de políticas publicas, como expresa un joven: “Jon Aguirre Such, de Democracia Ya: internet ha llegado a los móviles y ya se pueden hacer tramites administrativos en línea. No faltan canales y herramientas, lo que necesitamos es voluntad política por que ya hay empresas como Paisaje transversal que están trabajando en un software para promover la participación ciudadana. Seria tan fácil como que el Congreso enviase por mensaje de texto las resoluciones que se van a votar y que los ciudadanos respondiéramos con un si o un no inmediato” (Diario El Pais) y uno vuelve a refregarse los ojos y acomodarse los anteojos, por que una cosa es lo que expresa Clay Shirley (Archivos del Presente Nº 55 p 40) cuando dice que hay que ver: “a los medios de comunicación social como las herramientas más importante a largo plazo para fortalecer la sociedad civil y la esfera publica (...) y por ello son una contribución a las libertades políticas mas fundamentales”, y otra cosa es el esperanzador relato del joven de Democracia Ya, que lejos está de provocar que estos fenómenos socio-tecnológicos vayan a suplir al esquema representativo y agonal para la toma de decisiones públicas que estructura un congreso o parlamento. Son más bien expresiones al calor de la protesta y lejos de la historia política y las perspectivas teóricas que nos depositaron en sociedades plurales y republicanas.
Ergo, comienza a ser de mucha importancia frenar, tomarse un tiempo, que las sensaciones no nos anulen la capacidad critica e intentar ordenar este complejos proceso que lejos están todavía de ser tales como para implementar un cambio sistemático y del sistema político conforme los conocemos actualmente.
Así, la inflación de conceptos hace que se piense en una revolución política gracias a la influencia ejercida a partir de las redes y la tecnología 2.0 y la verdad que sorprende el que no se diferencien los recursos aplicados a la política del ejercicio del poder político. Con esto quiero decir que el 15 M y 19 J, las dos movilizaciones más multitudinarias realizadas en España hasta la fecha, en este contexto, no hicieron más que confirmar lo evidente, los recursos de comunicación son efectivos en la retroalimentación de las ideas, en el intercambio y el convencimiento sobre los objetivos de los grupos movilizados, pero indefectiblemente el ejercicio de poder, pacifico en gran medida gracias a dios, se dio de modo elemental y clásico: la multitud marchando por las calles, tomando las plazas y resistiendo a la autoridad que los quería desalojar. Ergo, no hubo más que un ejercicio de política pura, no política 2.0 ni nueva política, sino en todo caso política no enrolada mayoritariamente en estructuras clásicas, pero que en cuanto a demostración de fuerza e intención emergió como posibilidad relativa o real, según la visión de cada analista, de ejercer algún grado de influencia sobre el gobierno de Zapatero y los representantes de los partidos opositores en el parlamento. Es decir, no hubo más que potencialidad hasta que se resistió en la plaza, hasta que ese momento no ocurrió, nada nos permite pensar estrictamente en el poder y su relación con la política.
Por ello, esta visión pospolítica que busca poner a la tecnologías 2.0 por sobre las acciones clásicas de la política no hace más que querer diferenciarse y distanciarse de “lo político” al verla en términos negativos, tanto que se vuelve antipolítico, y no entiende que no puede separarse de lo fáctico del poder, de que la política buena o mala y para bien o para mal, se ejerce en los mismos términos más allá del pretendido relato tecnologicista. En estos términos es que a expresiones como “Finalmente la red fue la plaza” (Sofía de Roa – Poder Local, p 8) hay que analizarla correctamente y descartarla por metafórica y expresar que la plaza no perdió lugar frente a la red, sino que ambas fueron complementarias y cada una cumplió su rol a la perfección, la red convoco y la plaza ejerció presión. Pero el problema ahora es otro.
El problema es otro, porque en esto que podríamos denominar la “instalación de la protesta” y el posicionamiento de la idea de que en España hay quienes son denominados los “indignados”, los resultados fueron muy positivos quedándose con un lugar en el espacio de la opinión publica y la agenda de medios y de la política. Pero en lo que podríamos entender como una segunda etapa en el que se debe desarrollar un “programa de acción” tendiente a implantar un cambio en las acciones de gobierno, el movimiento hizo agua en tanto no hubo claridad ni una estructuración realista de que cambios son necesarios para mejorar la situación del país ibérico. En este sentido “mucho ruido y pocas nueces”, como era de esperarse de una movilización masiva sin una organización de magnitud como para procesar tamaño reclamo y establecer jerarquías en las peticiones realizadas al poder político. Además de que también se intercalaron expresiones más cercanas a las metáforas, expresiones poéticas, utópicas y en algunos sentidos casi infantiles, a pesar de que estábamos hablando de una movilización que dice nuclear en gran medida el reclamo de la generación española mejor preparada académicamente en su historia.
Es por todo esto que la situación antes descripta no deja de ser compleja, si además es cierto lo que expresan varios de los principales cientistas sociales de España. Por ejemplo, y a modo de paneo algunos de los especialistas que mejor vieron el fenómeno como: Javier Elzo, expresa que la sociedad actual se caracteriza por una gran volatilidad, unida por un vertiginoso efecto contagio a través de la red; Jaime pastor expresa estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de movimientos sociales autónomos de partidos y sindicatos; Maria Jesus Fuentes (UNED) expresa que estamos ante una acción colectiva pero no en términos académicos clásicos, estamos en una explosión social pero es difícil encontrar categorías; Feliz Ortega explica que lo que sucede en Sol no puede compararse con la caída del Muro de Berlín y mucho menos con las revueltas del mundo árabe, por que no hay violencia en las calles, ni vivimos en una sociedad dictatorial, y aunque un 40% de los jóvenes este en el paro no sufre una pobreza similar. (...) Les falta un marco simbólico que los dote de identidad fuerte y por eso los medios han dominado al movimiento y los han llenado de significado; Fermín Barbouza expresa que es abstracto como el Mayo Francés. Puede que después de las elecciones cese la agitación pero no el espíritu del 15 M, lo que perdurara será la idea de que hay que repensar la política; Berna Gonzalez Harbour expresa que los ciudadanos no son antisistema, sino todo lo contrario: nos señalan los fallos del sistema, sacaron los colores a quienes deberían representarles; Fernando Gil (Univ de Salamanca) expresa que lo más extraño tal vez sea el silencio de los intelectuales en la universidad; Antonio Alaminos (Univ de Alicante) expresa que los jóvenes españoles (y muchos europeos) se caracterizan por querer vivir como sus padres, en un mundo capitalista de consumo. No quieren terminar con él, es el capitalismo el que se ha roto con ellos; Miguel Martinez: (Univ Complutense de Madrid) expresa que tenia que surgir una válvula de escape. La gente siente que su vida se volatiliza. Cuando llega la indignación ya no pueden ir más allá, porque te hacen desaparecer como persona. Si pierdes la dignidad ya solo eres mano de obra; Xavier Coller (Univ Pablo de Olavide) expresa que desencanto + mentalidad antipolítica + crisis + corrupción = originan el cada vez mas intenso desapego hacia las clases gobernantes. Los políticos tienen que repensar sus estatus; Joan Subirats (Univ de Barcelona) expresa que no se tiene en cuenta que lo que ahora se entiende como privilegios fueron en sus días conquistas de los sectores progresistas que formaban parte del parlamento pensado para elites liberales. (...) Ahora muchos de esos elementos, justificables en su momento acaban pareciendo privilegios por que tienen menos sentido. No tengo fé en el modelo de los indignados: No hay precedentes históricos, a excepción de un cantón en Suecia y en Porto Alegre con el presupuesto participativo en comunidades pequeñas, pero el problema es la escala; Angel Valencia (Univ de Malaga) expresa que ahora existe una mayor profesionalización de la política. Hay una cooptación desde más jóvenes y muchos no tienen una profesión fuera del mundo político. Por eso luchan por estar todo el tiempo posible en la política. De ahí que dé la impresión de que se trata de una clase endogamica; Fernando Vallespin expresa que es un movimiento de regeneración democrática que busca un nuevo contrato social. Parten del error conceptual de que consiste en concebir la democracia asociada a consideraciones de justicia sustantiva y no como mecanismo para permitir la realización de fines sociales a través de un procedimiento que sirve para adicionar mayorías en torno a diferentes propuestas en competencia. Han sido indudablemente positivo al sacar a la sociedad de su letargo y de su apoliticismo enfermizo. El texto programático que a estos efectos nos presenta el movimiento es sin embargo decepcionante ya que en el se combinan un farrago de propuestas concretas, en algún caso hasta el mínimo detalle que son casi exclusivamente de política nacional y que ignoran el presupuesto esencial, la ya mencionada incapacidad de la política que imponga medidas que pongan en peligro la competitividad de la economía; Maria Jesus Funes (UNED) expresa que en cuanto al Mayo del 68 nos une el perfil y las condiciones socioeconómicas y políticas de los manifestantes. El 15 M representa a la mayoría de los jóvenes del país? No, por supuesto que no representa a la mayoría de los jóvenes del país... todos los estudios demuestran que un amplio sector de la juventud no tiene ningún interés por la política nacional, eso es cierto... los grandes cambios en la historia nunca han sido protagonizadas por mayorías. Tal vez lo interesante sea pensar no tanto en nuevas organizaciones como en nuevas formas de acercarse a la política; Daniel Innerarity expresa que hay un asalto generalizado del 15 M con la idea de mediatización. Se esta instaurando la visión según la cual la voluntad general es algo que se puede construir sin instituciones intermedias. Es un tipo de sociedad que se considera mejor representada por los aficionados que por los expertos y que se valora más al filtrador que al periodista. Se esta creando una utopía positiva de democracia directa que podemos encontrar tanto en sectores de izquierda como de derecha ultraliberal que defiende que cuanto menos intermediarios y menos regulación mejor; P. Rosanvallon expresa que la contrademocracia nos recuerda que la vida democrática depende cada vez menos de las elecciones y mas de la presión ciudadana.
Por todo lo anterior, desde los datos hasta las opiniones acertadas o no de los especialistas, queda por decir que bien puede pensarse a este fenómeno de los Indignados como a una movilización horizontal en tanto ha resultado de una coordinación de grupos por vía de redes sociales sin que todavía haya emergido un personaje único que se entienda como líder, es decir, contrariamente a los tiempos que corren no hubo todavía una visible personalización del poder en todo este proceso. Que hay que dejar en claro que en este proceso, y hasta el momento, hay una etapa política en el que el fenómeno se cristalizó en la toma de la plaza, desde donde se ejerció presión pero a posterioridad se evidenció el costado flaco y apolítico del mismo en tanto no ha emergido un claro programa con una finalidad establecida y están más cerca de un gran happening político que de una verdadera influencia como grupo de poder. Por esto, resultaron fuertemente apolíticos al reclamar bienestar sin una ideología o programa, salidos de un largo letargo y a los gritos y de un día para el otro, no resolverán cuestiones complejas que afectan hoy a gran parte de Europa. Sin una clara receta de cambio o ajuste del sistema buscan sólo volver a ser parte del mundo del consumo. Por ello, esto es algo tan profundo que cuesta entender como la levedad de este movimiento procesará el largo camino al reconocimiento de sus propias responsabilidades y limitaciones y como la política reestablecerá su rol representativo y de direccionamiento de la conflictividad social.
J.A.C.
Las encuestas y las expresiones de los especialistas aquí citados responden a diversas fuentes como ser:
El País Digital (www.elpais.es)
La Vanguardia (www.lavanguardia.es)
El Mundo (www.elmundo.es)
Magazine Mas Poder Local, Nº 6, Año 2011. www.maspoderlocal.es
Revista Archivos del Presente, Nº 55, Año 2011. www.forosur.com.ar
Hessel Stephane, Indígnate, Ediciones Destino, Año 2011, Buenos Aires
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