El 27 de octubre de 2010 todos nos atragantamos al desayunar. E incluso en mi caso, bajé al hall del edificio para ser censado habiendo visto una placa en un canal que decía “Néstor Kirchner fue internado de urgencia” y al volver y prender nuevamente la televisión me impactó de lleno la placa negra de Crónica anunciando su muerte. Sin palabras, mandé unos mensajes por celular, e intenté sentarme a desayunar haciendo un zapping nervioso por todos los canales (como no creyéndole a Crónica) y con el correr del tiempo todos comenzaron a comunicar lo mismo. El 27/O dilneó a la perfección lo boquiabiertos que quedamos ante semejante noticia.
Pasaron ya tres días de su muerte, la incertidumbre sigue siendo un común denominador en los espacios políticos y en la sociedad toda. La expectativa por saber la primer movida o anuncio de Cristina cotiza más que cualquier otra cosa sobre el territorio argentino. La oposición y los espectadores no políticos y apolíticos sufren de ansiedad, de ausencia al fin de cuentas, se nota la falta de alguien que marque la cancha nuevamente.
En ese sentido, mucho se ha escrito y especulado al respecto en los medios gráficos hasta la fecha, y mucho queda por imaginar y proyectar en tierra arrasada. No creo tanto en que haya que pensar todo de nuevo(1), sino más bien suspender los supuestos con los cuales se hipotetizaba los escenarios de la agenda pública hasta que Cristina mueva sus recursos de poder y veamos qué se mantiene y qué se modifica.
Así es que hoy se duda de su capacidad de liderazgo por sobre parte del peronismo. Sabemos que no va a poder, aunque quiera y tenga recursos, alinear y movilizar a todo el peronismo, simplemente porque no lo pudo hacer Néstor y hay quienes no quieren ser parte de su proyecto. Lo cierto es que variadas son las interpretaciones que se hacen respecto de su modo de conducirse, su formación y sus reales aptitudes de mando(2). Pero hay algo que es claro, no es Isabelita, ni va a serlo (salvo que el impacto psicológico de la muerte así lo termine demostrando con el correr del tiempo) porque posee recursos de todo tipo como para pararse y pelear en pos de defender su posición, más allá que estemos de acuerdo o no con su perspectiva y sus actuaciones.
¿En quienes se recostará para esta tarea? Se habla de la emergencia de un nuevo actor, su hijo Máximo(3), por una cuestión lógica de confianza. Quedará por ver qué de la genética del padre se le transfirió, porque sabemos que es difícil la transferencia segura y exacta por medio de la educación y el ejemplo. Así, se puede parecer, pero sólo sí tiene en la sangre la genética política del padre podrá ser como él o mejor. Y con él emerge un actor renovado, idealizado: La juventud(4). O más bien debiéramos decir las juventudes del peronismo, de la Cámpora a las barriales, de la sindical a las cercanas a las tareas solidarias en las villas.
También, la danza de nombres, de recambios, de renovados apoyos y de los temerosos de haber perdido la bendición, generan una prospectiva de internas solapadas, por el momento, pero que se presumen serán de las más complejas vividas en estos años pos crisis del 2001. Es claro entonces, que las rupturas y alianzas a descubrir, de mantenerse la lógica decisional Kirchnerista, debería ser sorpresiva e intespectiva, no dando lugar a reacciones. Por ello, el escenario de cambios no debería ser tan previsible a nuestros ojos, sino estaríamos ante otra naturaleza decisional, y al fin de cuentas, una u otra escapan largamente al momento en que se escriben esta líneas.
En sus futuras acciones de políticas públicas, se radicalizará o será contemplativa(5)? Es otra de las dudas mas difíciles de despejar. Hay quienes mantienen la idea de que al profundizar el modelo se acentuará el estilo confrontativo. Hay quienes dicen que le conviene, sin perjuicio de la dirección del modelo, comenzar a hacer equilibrio y edulcorar o volver más cálida su expresividad, a fin de recuperar el terreno perdido en las clases medias o de quienes no tiene posición tomada en materia política. Pero también se piensa que a esto ultimo, los halcones, lo verían como una traición a los principios, una traición al mismo Néstor.
Por eso, en el plano de las batallas territoriales sólo juegan los ásperos(6). Los gobernadores e intendentes, se han encontrado inesperadamente con una bocanada de aire fresco y han podido sacar algo más que la cabeza por sobre la línea de flotación. En verdad, en muchos casos sólo consiguieron sacar hasta los brazos para instintivamente comenzar a negociar algunas posiciones. Pero no todos están en la misma situación, ni últimamente estaban en la misma vereda. No es lo mismo Scioli y su proyección de poder, o la situación de Urtubey o Gildo Insfrán, que un Binner o Das Neves. Por dar algunos ejemplos precisos de la situación en la que se encuentran de acuerdo a los recursos financieros, de poder simbólico y estructura electoral disponible. Pero esto, lejos de suponer una primavera política, supone más bien volver a activar los reflejos marciales. Se sabe que en épocas (desde que Alberdi pensó nuestro Estado) en donde el poder central tambalea, se refuerzan los poderes provinciales. Pues bien, acá no sabemos hasta donde puede tambalearse el balance que funcionó hasta el “27-O”. Moyano, particularmente, es uno de los que juega con un poder singular y todos saben que riesgos se corre de entregarle más poder dentro del PJ, pero también se corren riesgos no tratándolo del todo bien. A ciencia cierta entonces está por probarse la perdurabilidad de ese balance, de esos status al fin de cuentas. Por eso, los gobernadores saben bien que son los únicos que pueden lograr forzar una nueva interdependencia a nivel federal. Aún cuando sea poco el cambio, son los únicos que realmente tienen estatura para intentar consagrar un nuevo punto de equilibrio dentro del sistema político.
Así, en la otra batalla, la del plano simbólico e ideológico, se está a full, reloaded, picante(7). Toda comunicación, gesto, grito, silencio, bandera, foto, o movilización, será una demostración de la bravura en la que el mar ha entrado. Muchos actores dirán y creerán que están en la orilla, pero en verdad, el tsunami que se avecina amenaza ciertamente a politizar a toda la sociedad. Nadie se va a salvar de tener que tomar posición porque las operaciones serán, en continuado, una demostración de como la verdad muere en la conflictividad. ¿Y cuanto le durará esta imagen remozada o estilizada a la Presidenta? Casi todos hablan de que la muerte redime, purifica, perdona (a Néstor) y eleva los indicadores en las encuestas de imagen, e incluso se habla de un operativo clamor(8) que la devuelva al escenario político con un ímpetu repotenciado, haciendo usufructo de la emotividad en la que se encontró inmersa. No sabemos cuanto tiempo exacto durará el blindaje emotivo(9) , pero seguramente no será mucho, dado que sí podemos afirmar de manera ineludible que la moratoria agonal será quebrada por los servicios informativos, dispuestos nuevamente en una posición incomoda(10), entre la sociedad y los dirigentes políticos, en especial los más importante como los del grupo Clarín, al dar a conocer nuevos hechos de inseguridad, sobre el nivel de inflación, sobre datos de la pobreza, etc, etc.
Finalmente, para cerrar estas ideas y dejando afuera mucho de lo necesario para terminar de tener una idea mas profunda de la situación, queda por ver la relación y la experiencia en que la Presidenta y la sociedad se sumergió en estos días. Mucho puede decirse respecto de la sociedad civil, todavía más en este año en el que en varias ocasiones se reapropió y revalorizó el espacio público. Pero me interesa remarcar que en gran medida ésta reaccionó de manera adulta, adultez que ojalá pueda comenzar a relacionarse con la salida de la adolescencia de nuestra joven y perfectible democracia. Claro que también se espera de nuestros dirigentes, como parte arquitectónica de la sociedad, una praxis política que vaya en el mismo sentido(11). No se cuanto de eso ocurrió, o ocurrirá a futuro, por lo pronto me interesa que la masa, la gente, el pueblo, no pierda de vista que es necesario para la concreción de nuestro régimen, que es necesario mantener el respeto a si misma, que a pesar de la diferencias, se reconozca como igual al que piensa distinto.
Por eso, espero que lo días que se avecinan no contravengan lo aquí escrito respecto de la sociedad civil, y que el escenario político no se radicalice a punto tál que pueda ponerse en juego la gobernabilidad. Espero que las primeras movidas de Cristina, y las siguientes también, no pierdan de vista la finalidad de conservar el poder institucional sin insumir costos que movilicen contra-reacciones dolorosas que anulen a la política. Y por lo mismo, que las oposiciones y los actores de la sociedad civil entiendan que la competencia a desarrollar, y las estrategias a proponer, no se asemejen paradójicamente a las del finado, pensando que del otro lado no hay nada, que del otro lado sólo quedó debilidad. Si unos y otros pelean y compiten, pero sin perderse el respeto en términos políticos, el escenario agonal será el propio de una democracia compleja, de las tantas que tenemos en Latinoamérica, pero de las que han evolucionado en particulares presidencialismos, sin golpes bajos, sin sangre, sin demostraciones de “juegos imposibles”.
Ahora sí, cerrando con una digresión, no se porqué cuando pude reaccionar y salí a la calle, se me vino la imagen de Néstor pero rápidamente la cruce con la de Kurt Kobain, el líder de aquella mítica banda de Grunge que tanto quiero. Quizás tenga que ver con que los dos eran raros para su época, para el mainstream, eran casi heterogéneos, conflictivos, difíciles. Pero quizás también tengan que ver en que los dos murieron jóvenes para sus actividades, los dos murieron en plena producción de sentido, y los dos dejaron flotando finalmente, en la conciencia social, imágenes poco cercanas a la muerte.
J.A.C. 30 de octubre
1-Carlos Pagni “Hay que pensar todo de nuevo”.en La Nación, 27-10.
2- Hay notas de todos los colores y sabores. Se pueden ver al respecto, por ejemplo a: Mario Wainfield o a Juan Pablo Feiman en Pagina 12, 28-10; Jorge Lanata en La Nación, 28-10; J. M. Solá o a Fernando Laborda en La Nación, 29-10; a Luis Tonelli o a Luis San Martín en Revista Debate, 30-10; Alberto Fernández o a Miguel Wiñacky en Clarín, 30-10; Pagni o a Juan José Sebreli en La Nación, 30-10: y a Sandra Russo, en Pagina 12, 30-10:
3- Se puede leer al respecto a Carlos Pagni o a Marcos Novaro en la Nación, 30-10; o a Bruschnstein en Pagina 12, 30-10.
4- Idem al iii, y a Rosendo Fraga en la Nación, 27-10; o a Luis Gregorich en el mismo diario el 28-10.
5- Idem a lo citado en el ii.
6- Para ver interpretaciones sobre quienes habrían ganado y quienes perderían ver a: Julio Blanck, a Carlos Galván, a Martín Bravo en el Clarín, 30-10; a Carlos Pagni, a Marcelo Leiras, a Juan Pablo Morales, a Mariano Obarrio, a Laura Serra y Jaime Rosemberg en La Nación, 30-10; y a Susana Gras, en Perfil, 29-10.
7- Se pueden ver al respecto, por ejemplo a: Juan Carlos Calvo, Perfil,28-10; a Martín Caparros, El Pais, 28-10; a Kovadloff, Pablo Sirven, Beatriz Sarlo y a Vicente Palermo en La Nación, 28-10; y a Claudio Negrete en el mismo diario el 29-10; a Luis Tonelli o a Edgardo Mocca en Revista Debate, 30-10; a Rodolfo Lara en Clarín,30-10; a Jorge Fernández Diaz en La Nación, 30-10. Una mención en particular debo hacer respecto de la nota de Fontevecchia “El triunfo cultural de Kirchner” en el diario Perfil del 27-10, queriendo decir que el titulo quiere expresar mucho y es de importancia el que pueda ser profundizado.
8- Ver por ejemplo a Susana Grassi, en Perfil, 29-10; o a Juan Pablo Morales en la Nación, 30-10
9- Ver por ejemplo a Raull Kollman, Pagina 12, 30-10.
10- Es la tesis de Dominique Wolton, quien expresa que los medios de comunicación son los que mas sufren en la lucha entre dirigentes y los grupos sociales.
11- Juan José Sebreli bien dice que la relación amigo-enemigo persistió en el velorio, en su nota de La Nación, 30-10.
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