martes 7 de septiembre de 2010

A un año de un hipotético escenario electoral: “cínicos” vs. “clínicos”

Comenzando a describir y analizar el escenario electoral del año 2011, uno inicia su proyección intentando reconocer a los posibles actores, sus propuestas e intereses, sus fortalezas y debilidades, y hasta un posible contexto de demandas sociales.

En esa proyección, tan amplia y por lo tanto todavía tan difusa, se esbozará un camino de anticipación, abstracto y general, inmerso en un juego de palabras metafóricas, que intentará dar cuenta de una sugestiva denominación sobre la naturaleza de los actores que pudiesen llegar a una segunda vuelta en materia electoral.

Por eso, me pareció útil iniciar este análisis, retomando y adecuando a nuestro contexto, una reflexión que Bauman en su libro “En busca de la política” reproduce de otro sociólogo también muy importante para estos tiempos y latitudes, que es Bourdieu. Así, dice Bauman, que:

“La comprensión de qué es lo que hace que las cosas sean como son podría tanto impulsarnos a abandonar la lucha como alentarnos a entrar en acción. Saber cómo funcionan los complejos y no siempre visibles mecanismos sociales puede inducir a ambas actitudes. Una y otra vez, ese conocimiento ha instado a dos usos distintos, que Pierre Bourdieu ha denominado sagazmente el uso “cínico” y el uso “clínico”. Puede ser usado “cínicamente” de la siguiente manera: ya que el mundo es como es, pensaré una estrategia que me permita explotar sus reglas para mi provecho, sin considerar si es justo o injusto, agradable o no. Cuando se lo usa “clínicamente”, ese mismo conocimiento puede ayudarnos a combatir más efectivamente todo aquello que consideramos incorrecto, dañino o nocivo para nuestro sentido moral. En sí mismo, el conocimiento no determina el modo en que se lo utiliza”

En función de este párrafo profundamente estimulante, se me ocurre pensar en cómo la información y el conocimiento, y la posterior validación de ésta como verdad, es una de las tareas primordiales de la actividad política y sus actores, quienes lideran posiciones dentro de la sociedad y compiten por la instauración de un determinado orden, gracias a traducir la legitimidad de origen en una legitimidad de gobierno, conforme a la estructuración de la agenda pública que defiendan. A partir de esto, es que me importa plantear un posible escenario de oposiciones electorales, de cara al año 2011.

Creo entonces, que bien podríamos imaginar un escenario en donde por un lado, el gobierno actual, con una propuesta Kirchnerista, pueda llegar a pelear en una segunda vuelta electoral. En el mismo sentido, a raíz de los hechos de público conocimiento y el modo en que argumentan y ejecutan los recursos de poder a su alcance, la propuesta Kirchnerista puede ser, continuadamente vista, bajo el rotulo de los “cínicos”. Ya varios intelectuales (Sarlo, Kovadloff, Massot, Fraga, entre otros) los analizaron en estos mismos términos, con lo cual hasta aquí nada nuevo hay para aportar.

Pero a los cínicos hay que contraponerles un polo (que pueden ser las propuestas de la UCR y sus aliados o la del Pro y sus aliados) el cual puede plantearse como su alter ego, o bien, más analíticamente hablando, su respectivo par dicotómico. En este sentido, pienso que la conceptualización de “clínicos” nos permite contemplar su opuesto más específico y concluyente. Así, los “clínicos”, serian quienes vendrían a recuperar a la República de las patologías que actualmente sufre. Serian los recuperadores de las autonomías regionales, de la pluralidad sociocultural, el valor de la institucionalidad, y de un equilibrio de suma positiva en la resolución de los conflictos societales actuales. Por ello, podríamos decir que la fuerza opositora que logre polarizar y entrar en una segunda vuelta electoral sería vista idealmente como la fuerza “clínica”, es decir, su oposición perfecta.

Planteado este juego de palabras, creo que puede arriesgarse una lectura a partir de la contienda de dos modelos políticos genuinamente opuestos. Estaríamos ante una polarización ideal. Los Kirchneristas, como “cínicos”, en verdad no necesitan ser descriptos en su actuar, ya bastante bien conocemos su continuo redoblar en las apuestas y su aspiración a la construcción de una hegemonía. En el caso de los “clínicos”, su actuar esta en construcción y delineamiento, en esa farragosa tarea de diagnosticar y asumir la responsabilidad de restituir al Estado de Derecho sus mecanismos de articulación y control, más el reconocimiento y respeto a la autonomía del individuo dentro del sistema liberal repúblicano formalmente vigente.

Por ello, de manera anticipatoria, abstracta y general, podríamos expresar que la contienda electoral del año 2011 puede encontrarnos en una arena política en donde dos propuestas bien diferenciadas nos permitan catalogarla como a una elección entre cínicos y clínicos. Que como bien citábamos en el inicio, el conocimiento sobre “lo social” nos interpela en el actuar; en tanto nos constan qué usos pueden hacerse de la misma. Será entonces responsabilidad de la ciudadanía el lograr reconocer a tiempo el usufructo del conocimiento, o la propuesta de verdad hecha campaña, realizada en provecho de unos pocos o bien de la pluralidad social. Pero también, hablará de una democracia vital y madura, el que las candidaturas cristalicen una posición genuina sin una dislocación entre argumentos y actos. De no ser así, la elección ofrecerá falazmente una oposición entre opciones que equivaldrán en el vacío de toda esperanza y cambio.

. JAC

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