Un discurso de tres horas y media y ocho años y monedas de un estilo de gestión muy particular bastan y sobran como para caracterizar a su impronta con una fuerte tendencia: de mínima como jacobina, de máxima como stalinista.
Porque una caracterización en estos términos es posible? porque investida ella, y en su momento Néstor Kirchner, de amplios poderes excepcionales otorgados por su mayoría en el Congreso Nacional, mas la obligación no cumplida de ordenar y cambiar, conforme exige la Constitución Nacional, el esquema de la coparticipación federal, y la cultura presidencialista, el resultado no puede ser otro que una administración del poder que encuentra los siguientes elementos reconocibles, por todos, en nuestro escenario político:
1- Una democracia delegativa (O Donell)
2- Bajo nivel de accountability horizontal (Los organismos de control no logran cumplir su función)
3 -Inexistencia del Gabinete de Gobierno en el Ejecutivo (todo se cierra en una mesa chica y cada Ministro y el Congreso Nacional son islas de gestión)
4 -Visión orgánica de la política (Ella encarna a la líder que protege a la Nación y sus 40 millones)
5 -Politización de lo privado (varios issues de minorías pasaron a ser impuestas a las mayorías)
6 -Discursos populistas (la apelación constante a la homogeneidad del pueblo y a una amenaza externa a este)
Ergo, en buena medida la politización de las demandas de las minorías fueron resultado de las necesidades y la construcción de agenda del ejecutivo y no de los tiempos y formas de las bases y grupos sociales. Esto activó como praxis del Poder Ejecutivo de una forma de legitimidad de ejercicio, a partir de la puesta en marcha de una mecánica similar a un instituto jurídico denominado "Per Saltum". Así, hubo Per Saltum gubernativo,enfundado en un razón de interés publico sólo cuando era de interés y resultaba oportuno para la agenda de gobierno la instrumentalización de una demanda social. Caso contrario, no era tratada ni encontraba eco en las decisiones de Gobierno hasta tanto le fuera redituable para dividir las aguas entre amigos y enemigos. (Ej: Papeleras, Ferrocarriles, Malvinas)
Con lo cual, lejos de un verdadero pluralismo y el apelo a una democracia liberal fortalecida por sus instituciones se remarca el destino de la nación en su fortaleza, carácter y designio y no en la diversidad de los argentinos. Así, el Cristalinismo, parece hacer furor como estilo de gobierno y como forma de expresión en cada apertura del Congreso Nacional.
JAC
Recontextualización Política
domingo 4 de marzo de 2012
jueves 23 de febrero de 2012
La incomunicación culposa en contextos de crisis pública
Ayer nomás un accidente ferroviario en la terminal de Once, del ramal Sarmiento, con un número considerable de personas afectadas conmocionó a la ciudadanía y atrapó la atención de todos, en pos de saber que ocurrió, cómo fue posible el hecho y sus posibles responsables.
Mas allá de las implicancias jurídicas y sociales, en materia de responsabilidades contractuales y extracontractuales y lo atinente a las afectaciones psicológicas que se propagan directa e indirectamente a muchos ciudadanos, resultó llamativo una vez más un hecho común a toda la administración kirchnerista, el que la presidencia desaparezca comunicacionalmente durante hechos de magnitud y zozobra social, el que no salga a ponerle el cuerpo en momentos en donde una imagen suya podría sumar y comunicar mucho más que todas las explicaciones técnicas y profesionales dadas hasta el momento, y desde ya mucho más que una carta a ultima hora del día.
En este sentido, llama la atención que se “guarde” la imagen presidencial, como estrategia de protección, y se exponga a ministros y secretarios técnicos y no estén en el frente ninguno de los principales interlocutores y voceros del gobierno: Randazzo, Fernandez, Boudou y Cristina. Esto, más que proteger, vuelve fría a la comunicación en tiempos de crisis y muestra claramente como se asume, solapadamente, que más allá de las posibles responsabilidades administrativas, civiles y penales, hubo en materia política una culpa por no terciar a tiempo el sentido de las políticas publicas en materia de transporte a nivel nacional.Incluso podría haber sido una muy buena oportunidad de visibilidad mayor para Scioli porque muchos de los afectados fueron y son bonaerenses que venían a trabajar a la CABA.
A esto hay que agregarse que siendo discutida la cuestión de cómo se manejan los recursos de transporte, sí funcionan los controles internos y externos, sí las auditorías son efectivas y si el material rodante y la infraestructura son adecuadas, la opinión publica está convencida de que el servicio es pésimo porque buena parte integrante de ella lo sufre a diario y los demás, no usuarios, lo perciben como algo que esta fuera de discusión, con lo cual no hay modo de contrarrestar y torcer esa opinión con datos técnicos y números o estadísticas frías, por que no son efectivas para estos casos en donde hay conmoción publica, a pesar de que comúnmente si lo son. Pero quedaba la posibilidad de compensar, de amortiguar y contener a los afectados pero de algún modo, y para ponerlo en términos más paradójicos desde el punto político, no enviaron a médicos especializados a comunicar las difíciles noticias sino que directamente fue el responsable de la morguera a exponer su visión sobre lo acontecido. Schiavi fue un buen ejemplo de como no deben hacerse los actos de comunicación gubernamental en contextos de crisis pública.
Así, la presidencia perdió una oportunidad de acercarse empáticamente a mucha gente. Incomunicó su principal valor a reforzar a diario que es la atención a la necesidad de la ciudadanía, en otras palabras realimentar la legitimidad de ejercicio, primero para con sus votantes y después de quienes se sienten más distantes a su proyecto pero que hubieran visto en ella a un político más llano, por lo tanto menos político. Esa culpa entonces, por lo no realizado o lo criticado desde hace mucho tiempo desde la opinión publica, se vio reflejada en la inacción afecto-efectiva de la presidencia y en la fría comunicación de un funcionario un poco más expresivo que el Ing. De Vido lo cual es lo mismo que decir que en un primer momento desde nación nos comunicaron la posición gubernamental a través de un portero automático…
Mas allá de las implicancias jurídicas y sociales, en materia de responsabilidades contractuales y extracontractuales y lo atinente a las afectaciones psicológicas que se propagan directa e indirectamente a muchos ciudadanos, resultó llamativo una vez más un hecho común a toda la administración kirchnerista, el que la presidencia desaparezca comunicacionalmente durante hechos de magnitud y zozobra social, el que no salga a ponerle el cuerpo en momentos en donde una imagen suya podría sumar y comunicar mucho más que todas las explicaciones técnicas y profesionales dadas hasta el momento, y desde ya mucho más que una carta a ultima hora del día.
En este sentido, llama la atención que se “guarde” la imagen presidencial, como estrategia de protección, y se exponga a ministros y secretarios técnicos y no estén en el frente ninguno de los principales interlocutores y voceros del gobierno: Randazzo, Fernandez, Boudou y Cristina. Esto, más que proteger, vuelve fría a la comunicación en tiempos de crisis y muestra claramente como se asume, solapadamente, que más allá de las posibles responsabilidades administrativas, civiles y penales, hubo en materia política una culpa por no terciar a tiempo el sentido de las políticas publicas en materia de transporte a nivel nacional.Incluso podría haber sido una muy buena oportunidad de visibilidad mayor para Scioli porque muchos de los afectados fueron y son bonaerenses que venían a trabajar a la CABA.
A esto hay que agregarse que siendo discutida la cuestión de cómo se manejan los recursos de transporte, sí funcionan los controles internos y externos, sí las auditorías son efectivas y si el material rodante y la infraestructura son adecuadas, la opinión publica está convencida de que el servicio es pésimo porque buena parte integrante de ella lo sufre a diario y los demás, no usuarios, lo perciben como algo que esta fuera de discusión, con lo cual no hay modo de contrarrestar y torcer esa opinión con datos técnicos y números o estadísticas frías, por que no son efectivas para estos casos en donde hay conmoción publica, a pesar de que comúnmente si lo son. Pero quedaba la posibilidad de compensar, de amortiguar y contener a los afectados pero de algún modo, y para ponerlo en términos más paradójicos desde el punto político, no enviaron a médicos especializados a comunicar las difíciles noticias sino que directamente fue el responsable de la morguera a exponer su visión sobre lo acontecido. Schiavi fue un buen ejemplo de como no deben hacerse los actos de comunicación gubernamental en contextos de crisis pública.
Así, la presidencia perdió una oportunidad de acercarse empáticamente a mucha gente. Incomunicó su principal valor a reforzar a diario que es la atención a la necesidad de la ciudadanía, en otras palabras realimentar la legitimidad de ejercicio, primero para con sus votantes y después de quienes se sienten más distantes a su proyecto pero que hubieran visto en ella a un político más llano, por lo tanto menos político. Esa culpa entonces, por lo no realizado o lo criticado desde hace mucho tiempo desde la opinión publica, se vio reflejada en la inacción afecto-efectiva de la presidencia y en la fría comunicación de un funcionario un poco más expresivo que el Ing. De Vido lo cual es lo mismo que decir que en un primer momento desde nación nos comunicaron la posición gubernamental a través de un portero automático…
| Reacciones: |
sábado 17 de diciembre de 2011
Imágenes del poder real y del poder ritual en este final del 2011
En las últimas 24 horas la televisión nos mostró dos hechos políticos de importancia en este particular final de año como resultados directos de las elecciones nacionales acaecidas recientemente. Primero, nos topamos con un mensaje de Hugo Moyano hacia Cristina Fernández de Kirchner el día 15 de diciembre y en segundo lugar, un día después, nos encontramos con la elección del presidente de la Unión Cívica Radical. Dos facetas ejemplificativas de cómo se encuentra distribuido el poder institucional y relacional en la argentina actual.
El poder en su faceta real:
Resulta clara a esta altura de los acontecimientos que la pelea de los pesos pesados de la categoría ya tuvo su cuarto round en este año 2011 (el primero resulto empatado en puntos cuando coordinaron el aumento de los salarios en las paritarias; el segundo lo gano Cristina no dándole lugar al moyanismo al ningunearlo en la confección de las listas; el tercero lo gano también Cristina demostrándole que podía hacer una buena elección sin sumarlo en la listas) Por esto, el cuarto round se nos vino encima de modo inesperado, en los términos resultantes, atento a que Moyano se mostró nuevamente rápido de reflejos y hábil para volver a plantearle batalla aunque los resultados se muestren todavía pírricos para él.
Por esto, el round mostró un enfrentamiento de dos posiciones frías, reflexivas aunque parezca lo contrario, y medidas todavía…, porque ambos saben que el poder que conllevan, al usarlo, tiene de manera invariable efectos directos e indirectos sobre variadas esferas por fuera de la arena política. Por ello, este round del combate se mostró primordialmente dialéctico y formalista o estatutario (al renunciar el líder de la CGT al cargo pero no a la lucha) y en donde el gremialista le impone un escenario a resolver a Cristina, algo raro para la política actual. Así, el cristinismo asume por estas horas el golpe sin devolver una respuesta contundente, piensa mientras mastica bronca, y toma aire para volver en el próximo round.
El poder en su faceta ritual:
Al día siguiente, el 16 de diciembre, la Unión Cívica Radical se encontró discutiendo en comité quien tomaría la difícil responsabilidad de conducir a un partido histórico pero que desde hace ya una década no encuentra un rumbo exitoso en sus aspiraciones de poder. Un partido que en su más reciente performance electoral término demostrando ser una fuerza contradictoria e irresuelta en sus alianzas territoriales y estrategias comunicacionales.
En este caso, de manera contraria al hecho anterior, el enfrentamiento fue primordialmente físico y tradicionalista enmarcado dentro de una lucha histórica propia de la genética radical: luchar por los cargos del partido. Esto, que llegó a pequeñas escaramuzas, demuestra la virtualidad del empoderamiento radical: se pelea por símbolos ante la escasez de recursos materiales y se pone todo en juego no generándose mayor conflictividad que la irradiada a una cuadra a la redonda del lugar de la elección. Ergo, la pelea política dentro del radicalismo se circunscribe a una insignificancia agonal atento a su leve impacto social, y esto empeora aún más, sí se piensa en que en el escenario contemporáneo la idea misma de partido esta puesta en jaque y en donde la lógica del sistema de partidos en clave competitiva y bipartita nos ha legado sus últimas postales hace unos 15 años.
Entonces, las imágenes del poder en la argentina de fines del 2011 nos evidencian dos claras muestras de sus facetas. Una real, la de “Moyano vs. Cristina”, con todo un nuevo año por delante que esperemos no nos lleve por delante a todos los argentinos. La otra, la ritual, la que pelean los que perdieron la real, la de los que rememoran románticamente luchas de poder que ya no se encarnan. Esa que se da por los símbolos, tendientes a la administración de los significados y significantes, y apostando a un futuro “radicalmente” distinto desde la administración partidaria.
Así está finalmente la Argentina, la de los que tienen demasiado y la de los que la pelean para no dejar de existir, bastante lejos del ideal de la alternancia en el poder.
. J.A.C.
El poder en su faceta real:
Resulta clara a esta altura de los acontecimientos que la pelea de los pesos pesados de la categoría ya tuvo su cuarto round en este año 2011 (el primero resulto empatado en puntos cuando coordinaron el aumento de los salarios en las paritarias; el segundo lo gano Cristina no dándole lugar al moyanismo al ningunearlo en la confección de las listas; el tercero lo gano también Cristina demostrándole que podía hacer una buena elección sin sumarlo en la listas) Por esto, el cuarto round se nos vino encima de modo inesperado, en los términos resultantes, atento a que Moyano se mostró nuevamente rápido de reflejos y hábil para volver a plantearle batalla aunque los resultados se muestren todavía pírricos para él.
Por esto, el round mostró un enfrentamiento de dos posiciones frías, reflexivas aunque parezca lo contrario, y medidas todavía…, porque ambos saben que el poder que conllevan, al usarlo, tiene de manera invariable efectos directos e indirectos sobre variadas esferas por fuera de la arena política. Por ello, este round del combate se mostró primordialmente dialéctico y formalista o estatutario (al renunciar el líder de la CGT al cargo pero no a la lucha) y en donde el gremialista le impone un escenario a resolver a Cristina, algo raro para la política actual. Así, el cristinismo asume por estas horas el golpe sin devolver una respuesta contundente, piensa mientras mastica bronca, y toma aire para volver en el próximo round.
El poder en su faceta ritual:
Al día siguiente, el 16 de diciembre, la Unión Cívica Radical se encontró discutiendo en comité quien tomaría la difícil responsabilidad de conducir a un partido histórico pero que desde hace ya una década no encuentra un rumbo exitoso en sus aspiraciones de poder. Un partido que en su más reciente performance electoral término demostrando ser una fuerza contradictoria e irresuelta en sus alianzas territoriales y estrategias comunicacionales.
En este caso, de manera contraria al hecho anterior, el enfrentamiento fue primordialmente físico y tradicionalista enmarcado dentro de una lucha histórica propia de la genética radical: luchar por los cargos del partido. Esto, que llegó a pequeñas escaramuzas, demuestra la virtualidad del empoderamiento radical: se pelea por símbolos ante la escasez de recursos materiales y se pone todo en juego no generándose mayor conflictividad que la irradiada a una cuadra a la redonda del lugar de la elección. Ergo, la pelea política dentro del radicalismo se circunscribe a una insignificancia agonal atento a su leve impacto social, y esto empeora aún más, sí se piensa en que en el escenario contemporáneo la idea misma de partido esta puesta en jaque y en donde la lógica del sistema de partidos en clave competitiva y bipartita nos ha legado sus últimas postales hace unos 15 años.
Entonces, las imágenes del poder en la argentina de fines del 2011 nos evidencian dos claras muestras de sus facetas. Una real, la de “Moyano vs. Cristina”, con todo un nuevo año por delante que esperemos no nos lleve por delante a todos los argentinos. La otra, la ritual, la que pelean los que perdieron la real, la de los que rememoran románticamente luchas de poder que ya no se encarnan. Esa que se da por los símbolos, tendientes a la administración de los significados y significantes, y apostando a un futuro “radicalmente” distinto desde la administración partidaria.
Así está finalmente la Argentina, la de los que tienen demasiado y la de los que la pelean para no dejar de existir, bastante lejos del ideal de la alternancia en el poder.
. J.A.C.
| Reacciones: |
lunes 15 de agosto de 2011
Movilizaciones horizontales y happenings políticos (Los Indignados: universitarios, apartidarios, apolíticos, pero no antisistemicos)
La Globalización económica, el surgimiento de la internet y las redes sociales, los celulares (hoy ya entendidas como unidades audiovisuales) la democratización de la cultura, los movimientos sociales, los cambios en las organizaciones y los modos de trabajo, la perdida del valor de tradiciones antiquísimas y del valor del tiempo como un recurso diferencial, al poder estar una persona ( su voz e imagen) en varias partes del globo al mismo tiempo, hacen que la política, lo político y el Estado como instituciones modernas comiencen a tener más de un planteo crítico respecto de su suficiencia y legitimidad societal.
En este contexto de deconstruccion de instituciones, liderazgos y saberes, emerge en parte de Europa, primero en Islandia, Grecia, Portugal y después en España e Inglaterra, movimientos de reclamo por la crisis económica transnacional, con acciones directas que en muchos casos resaltaron pacificas, pero en otros descontroladas y por fuera de los engranajes institucionales y tendientes a hacer saber su descontento con el estado de la nación.... o con el estado de su vida cotidiana.
Así es que, en particular, el caso del movimiento de Indignados! españoles a resultado un caso FARO para occidente en materia de movimientos sociales contemporáneos (de los últimos cinco años quizás, antes eran los alter-globalización) y que ha encontró sustento en: 1- la supuesta influencia del texto de S Hessel - Indignate!; 2 - La problemática de la alta tasa de desempleo que aqueja a la mayoría de jóvenes profesionales universitarios y 3- La falta de respuestas satisfactorias por parte de la dirigencia política a la crisis económica que lleva ya tres años.
Este movimiento tuvo su primer epicentro el 15 de mayo de 2011 cuando se lanzaron a las calles y tomaron las plazas más importantes de España cerca de 80.000 indignados. La figuración de los indignados tiene como sustento genérico la crisis de representatividad que sufre su sector político, pero tiene además como sustento duro los números de desempleo entre los menores de 25 años que alcanzan al 41%, 9 puntos más que el de Grecia y 14 más que el de Italia, según los datos publicados por diarios españoles.
Para llegar a ese 15 de mayo de 2011, mágico e impensado para algunos de sus organizadores y promotores, emergieron múltiples organizaciones que buscaron canalizar el descontento social. Así, plataformas como las de: Democracia Ya, que enarbolan eslóganes como “No nos representan”, “Ya no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” o “No somos Ni Ni soy universitario”, se suman otras plataformas como: Juventud sin Futuro, Afectados por la Hipoteca, Juventud en Acción, Estado de Malestar, No les votes, Asociación de Desempleados, ATTAC, y la Coordinadora por la Movilización Ciudadana, más grupos de izquierdas y activistas blogeros que colaboran con la propagación de mensajes por vía de las redes sociales.
Un modo de acercarnos al conocimiento de las percepciones de los jóvenes españoles hoy es, por ejemplo, la encuesta y estudio realizado por la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla titulado “Los Estudiantes y la política” en la que relevan las consideraciones de los jóvenes universitarios dando números que son significativos para comenzar a entender en parte a este segmento que se ha comenzado a movilizar. El estudio dice que los universitarios se muestran más interesados y activos en materia política, en un 57 %, pero también se muestran más desconfiados en el funcionamiento del sistema político en los mismos números. Que 2 de cada 3 no se identifica con ningún partido político pero un 56% firma iniciativas, un 43% se manifiesta y un 40% participa y colabora en ONGS.
Estos números, que si bien no pueden tomarse como definitivos ni extrapolables a toda la juventud española es un dato significativo del alejamiento de las instancias partidarias y un acercamiento hacia las ongs, hacia sectores de menor estructuración jerárquica y mayor amplitud y dinamismo en la conformación de agendas y demandas hacia el gobierno. Incluso una encuesta que publica el diario El País el día 26/6 arroja datos respecto de como son vistos por la ciudadanía: El 71% considera al movimiento como pacifico y que regenera la democracia y que sólo el 17% cree que es radical y antisistema y que pretende sustituir el actual x otro.
Este escenario por tanto es un laboratorio de estudio político en curso. Sociólogos y politólogos han intentado explicar y conceptualizar los fenómenos que estamos presenciando, en muchos casos sin poder siquiera salir airosos en intentos descriptivos y con fuertes limites en los intentos prescriptitos, y en otros casos, se subieron a una movida afectiva e ideológica que no ayudó a disipar dudas sino a desempolvar viejas facturas de los socialismos sobre los liberales capitalistas.
Por esto, categorías de análisis como revolución, cambio radical, autoridad y representación, regeneración democrática, clase social y clase política, comunidad, sistema político, parlamento y partidos políticos, información y contra información, red, movilización social, espacio público, juventud, liderazgo, medios de comunicación y opinión publica, cultura, moral y ética, guerrilla urbana, y sociedad civil y sociedad del conocimiento se han puesto de moda, pero bajo un proceso contradictorio de inflamiento y/o denotación, o relegitimación y/o deconstruccion, ergo un proceso de feed back que no tiene un resultado previsible a la vista y que genera una incertidumbre generalizada respecto de cómo nos entenderemos políticamente, de continuar y agudizarse estos fenómenos sociales.
Por esto, las palabras sujetas a estos vaivenes hacen revalorizar o no a los hechos que significan, y en este sentido comienza a poner en jaque y hacer crujir en parte al esquema analítico moderno. En este sentido hay quienes se aventuran a expresar que estamos ante una revolución (Sofía de Roa – Poder Local, p8) ... y ahí uno comienza a frenar y mirar un poco todo de reojo. Para otros, estamos ante un cambio irrefrenable de las instituciones liberal-republicanas hacia nuevas formas de relaciones políticas horizontales gracias a las redes sociales y la tecnología 2.0, es decir que nos van a consultar desde el congreso a cada ciudadano sobre las decisiones de políticas publicas, como expresa un joven: “Jon Aguirre Such, de Democracia Ya: internet ha llegado a los móviles y ya se pueden hacer tramites administrativos en línea. No faltan canales y herramientas, lo que necesitamos es voluntad política por que ya hay empresas como Paisaje transversal que están trabajando en un software para promover la participación ciudadana. Seria tan fácil como que el Congreso enviase por mensaje de texto las resoluciones que se van a votar y que los ciudadanos respondiéramos con un si o un no inmediato” (Diario El Pais) y uno vuelve a refregarse los ojos y acomodarse los anteojos, por que una cosa es lo que expresa Clay Shirley (Archivos del Presente Nº 55 p 40) cuando dice que hay que ver: “a los medios de comunicación social como las herramientas más importante a largo plazo para fortalecer la sociedad civil y la esfera publica (...) y por ello son una contribución a las libertades políticas mas fundamentales”, y otra cosa es el esperanzador relato del joven de Democracia Ya, que lejos está de provocar que estos fenómenos socio-tecnológicos vayan a suplir al esquema representativo y agonal para la toma de decisiones públicas que estructura un congreso o parlamento. Son más bien expresiones al calor de la protesta y lejos de la historia política y las perspectivas teóricas que nos depositaron en sociedades plurales y republicanas.
Ergo, comienza a ser de mucha importancia frenar, tomarse un tiempo, que las sensaciones no nos anulen la capacidad critica e intentar ordenar este complejos proceso que lejos están todavía de ser tales como para implementar un cambio sistemático y del sistema político conforme los conocemos actualmente.
Así, la inflación de conceptos hace que se piense en una revolución política gracias a la influencia ejercida a partir de las redes y la tecnología 2.0 y la verdad que sorprende el que no se diferencien los recursos aplicados a la política del ejercicio del poder político. Con esto quiero decir que el 15 M y 19 J, las dos movilizaciones más multitudinarias realizadas en España hasta la fecha, en este contexto, no hicieron más que confirmar lo evidente, los recursos de comunicación son efectivos en la retroalimentación de las ideas, en el intercambio y el convencimiento sobre los objetivos de los grupos movilizados, pero indefectiblemente el ejercicio de poder, pacifico en gran medida gracias a dios, se dio de modo elemental y clásico: la multitud marchando por las calles, tomando las plazas y resistiendo a la autoridad que los quería desalojar. Ergo, no hubo más que un ejercicio de política pura, no política 2.0 ni nueva política, sino en todo caso política no enrolada mayoritariamente en estructuras clásicas, pero que en cuanto a demostración de fuerza e intención emergió como posibilidad relativa o real, según la visión de cada analista, de ejercer algún grado de influencia sobre el gobierno de Zapatero y los representantes de los partidos opositores en el parlamento. Es decir, no hubo más que potencialidad hasta que se resistió en la plaza, hasta que ese momento no ocurrió, nada nos permite pensar estrictamente en el poder y su relación con la política.
Por ello, esta visión pospolítica que busca poner a la tecnologías 2.0 por sobre las acciones clásicas de la política no hace más que querer diferenciarse y distanciarse de “lo político” al verla en términos negativos, tanto que se vuelve antipolítico, y no entiende que no puede separarse de lo fáctico del poder, de que la política buena o mala y para bien o para mal, se ejerce en los mismos términos más allá del pretendido relato tecnologicista. En estos términos es que a expresiones como “Finalmente la red fue la plaza” (Sofía de Roa – Poder Local, p 8) hay que analizarla correctamente y descartarla por metafórica y expresar que la plaza no perdió lugar frente a la red, sino que ambas fueron complementarias y cada una cumplió su rol a la perfección, la red convoco y la plaza ejerció presión. Pero el problema ahora es otro.
El problema es otro, porque en esto que podríamos denominar la “instalación de la protesta” y el posicionamiento de la idea de que en España hay quienes son denominados los “indignados”, los resultados fueron muy positivos quedándose con un lugar en el espacio de la opinión publica y la agenda de medios y de la política. Pero en lo que podríamos entender como una segunda etapa en el que se debe desarrollar un “programa de acción” tendiente a implantar un cambio en las acciones de gobierno, el movimiento hizo agua en tanto no hubo claridad ni una estructuración realista de que cambios son necesarios para mejorar la situación del país ibérico. En este sentido “mucho ruido y pocas nueces”, como era de esperarse de una movilización masiva sin una organización de magnitud como para procesar tamaño reclamo y establecer jerarquías en las peticiones realizadas al poder político. Además de que también se intercalaron expresiones más cercanas a las metáforas, expresiones poéticas, utópicas y en algunos sentidos casi infantiles, a pesar de que estábamos hablando de una movilización que dice nuclear en gran medida el reclamo de la generación española mejor preparada académicamente en su historia.
Es por todo esto que la situación antes descripta no deja de ser compleja, si además es cierto lo que expresan varios de los principales cientistas sociales de España. Por ejemplo, y a modo de paneo algunos de los especialistas que mejor vieron el fenómeno como: Javier Elzo, expresa que la sociedad actual se caracteriza por una gran volatilidad, unida por un vertiginoso efecto contagio a través de la red; Jaime pastor expresa estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de movimientos sociales autónomos de partidos y sindicatos; Maria Jesus Fuentes (UNED) expresa que estamos ante una acción colectiva pero no en términos académicos clásicos, estamos en una explosión social pero es difícil encontrar categorías; Feliz Ortega explica que lo que sucede en Sol no puede compararse con la caída del Muro de Berlín y mucho menos con las revueltas del mundo árabe, por que no hay violencia en las calles, ni vivimos en una sociedad dictatorial, y aunque un 40% de los jóvenes este en el paro no sufre una pobreza similar. (...) Les falta un marco simbólico que los dote de identidad fuerte y por eso los medios han dominado al movimiento y los han llenado de significado; Fermín Barbouza expresa que es abstracto como el Mayo Francés. Puede que después de las elecciones cese la agitación pero no el espíritu del 15 M, lo que perdurara será la idea de que hay que repensar la política; Berna Gonzalez Harbour expresa que los ciudadanos no son antisistema, sino todo lo contrario: nos señalan los fallos del sistema, sacaron los colores a quienes deberían representarles; Fernando Gil (Univ de Salamanca) expresa que lo más extraño tal vez sea el silencio de los intelectuales en la universidad; Antonio Alaminos (Univ de Alicante) expresa que los jóvenes españoles (y muchos europeos) se caracterizan por querer vivir como sus padres, en un mundo capitalista de consumo. No quieren terminar con él, es el capitalismo el que se ha roto con ellos; Miguel Martinez: (Univ Complutense de Madrid) expresa que tenia que surgir una válvula de escape. La gente siente que su vida se volatiliza. Cuando llega la indignación ya no pueden ir más allá, porque te hacen desaparecer como persona. Si pierdes la dignidad ya solo eres mano de obra; Xavier Coller (Univ Pablo de Olavide) expresa que desencanto + mentalidad antipolítica + crisis + corrupción = originan el cada vez mas intenso desapego hacia las clases gobernantes. Los políticos tienen que repensar sus estatus; Joan Subirats (Univ de Barcelona) expresa que no se tiene en cuenta que lo que ahora se entiende como privilegios fueron en sus días conquistas de los sectores progresistas que formaban parte del parlamento pensado para elites liberales. (...) Ahora muchos de esos elementos, justificables en su momento acaban pareciendo privilegios por que tienen menos sentido. No tengo fé en el modelo de los indignados: No hay precedentes históricos, a excepción de un cantón en Suecia y en Porto Alegre con el presupuesto participativo en comunidades pequeñas, pero el problema es la escala; Angel Valencia (Univ de Malaga) expresa que ahora existe una mayor profesionalización de la política. Hay una cooptación desde más jóvenes y muchos no tienen una profesión fuera del mundo político. Por eso luchan por estar todo el tiempo posible en la política. De ahí que dé la impresión de que se trata de una clase endogamica; Fernando Vallespin expresa que es un movimiento de regeneración democrática que busca un nuevo contrato social. Parten del error conceptual de que consiste en concebir la democracia asociada a consideraciones de justicia sustantiva y no como mecanismo para permitir la realización de fines sociales a través de un procedimiento que sirve para adicionar mayorías en torno a diferentes propuestas en competencia. Han sido indudablemente positivo al sacar a la sociedad de su letargo y de su apoliticismo enfermizo. El texto programático que a estos efectos nos presenta el movimiento es sin embargo decepcionante ya que en el se combinan un farrago de propuestas concretas, en algún caso hasta el mínimo detalle que son casi exclusivamente de política nacional y que ignoran el presupuesto esencial, la ya mencionada incapacidad de la política que imponga medidas que pongan en peligro la competitividad de la economía; Maria Jesus Funes (UNED) expresa que en cuanto al Mayo del 68 nos une el perfil y las condiciones socioeconómicas y políticas de los manifestantes. El 15 M representa a la mayoría de los jóvenes del país? No, por supuesto que no representa a la mayoría de los jóvenes del país... todos los estudios demuestran que un amplio sector de la juventud no tiene ningún interés por la política nacional, eso es cierto... los grandes cambios en la historia nunca han sido protagonizadas por mayorías. Tal vez lo interesante sea pensar no tanto en nuevas organizaciones como en nuevas formas de acercarse a la política; Daniel Innerarity expresa que hay un asalto generalizado del 15 M con la idea de mediatización. Se esta instaurando la visión según la cual la voluntad general es algo que se puede construir sin instituciones intermedias. Es un tipo de sociedad que se considera mejor representada por los aficionados que por los expertos y que se valora más al filtrador que al periodista. Se esta creando una utopía positiva de democracia directa que podemos encontrar tanto en sectores de izquierda como de derecha ultraliberal que defiende que cuanto menos intermediarios y menos regulación mejor; P. Rosanvallon expresa que la contrademocracia nos recuerda que la vida democrática depende cada vez menos de las elecciones y mas de la presión ciudadana.
Por todo lo anterior, desde los datos hasta las opiniones acertadas o no de los especialistas, queda por decir que bien puede pensarse a este fenómeno de los Indignados como a una movilización horizontal en tanto ha resultado de una coordinación de grupos por vía de redes sociales sin que todavía haya emergido un personaje único que se entienda como líder, es decir, contrariamente a los tiempos que corren no hubo todavía una visible personalización del poder en todo este proceso. Que hay que dejar en claro que en este proceso, y hasta el momento, hay una etapa política en el que el fenómeno se cristalizó en la toma de la plaza, desde donde se ejerció presión pero a posterioridad se evidenció el costado flaco y apolítico del mismo en tanto no ha emergido un claro programa con una finalidad establecida y están más cerca de un gran happening político que de una verdadera influencia como grupo de poder. Por esto, resultaron fuertemente apolíticos al reclamar bienestar sin una ideología o programa, salidos de un largo letargo y a los gritos y de un día para el otro, no resolverán cuestiones complejas que afectan hoy a gran parte de Europa. Sin una clara receta de cambio o ajuste del sistema buscan sólo volver a ser parte del mundo del consumo. Por ello, esto es algo tan profundo que cuesta entender como la levedad de este movimiento procesará el largo camino al reconocimiento de sus propias responsabilidades y limitaciones y como la política reestablecerá su rol representativo y de direccionamiento de la conflictividad social.
J.A.C.
Las encuestas y las expresiones de los especialistas aquí citados responden a diversas fuentes como ser:
El País Digital (www.elpais.es)
La Vanguardia (www.lavanguardia.es)
El Mundo (www.elmundo.es)
Magazine Mas Poder Local, Nº 6, Año 2011. www.maspoderlocal.es
Revista Archivos del Presente, Nº 55, Año 2011. www.forosur.com.ar
Hessel Stephane, Indígnate, Ediciones Destino, Año 2011, Buenos Aires
En este contexto de deconstruccion de instituciones, liderazgos y saberes, emerge en parte de Europa, primero en Islandia, Grecia, Portugal y después en España e Inglaterra, movimientos de reclamo por la crisis económica transnacional, con acciones directas que en muchos casos resaltaron pacificas, pero en otros descontroladas y por fuera de los engranajes institucionales y tendientes a hacer saber su descontento con el estado de la nación.... o con el estado de su vida cotidiana.
Así es que, en particular, el caso del movimiento de Indignados! españoles a resultado un caso FARO para occidente en materia de movimientos sociales contemporáneos (de los últimos cinco años quizás, antes eran los alter-globalización) y que ha encontró sustento en: 1- la supuesta influencia del texto de S Hessel - Indignate!; 2 - La problemática de la alta tasa de desempleo que aqueja a la mayoría de jóvenes profesionales universitarios y 3- La falta de respuestas satisfactorias por parte de la dirigencia política a la crisis económica que lleva ya tres años.
Este movimiento tuvo su primer epicentro el 15 de mayo de 2011 cuando se lanzaron a las calles y tomaron las plazas más importantes de España cerca de 80.000 indignados. La figuración de los indignados tiene como sustento genérico la crisis de representatividad que sufre su sector político, pero tiene además como sustento duro los números de desempleo entre los menores de 25 años que alcanzan al 41%, 9 puntos más que el de Grecia y 14 más que el de Italia, según los datos publicados por diarios españoles.
Para llegar a ese 15 de mayo de 2011, mágico e impensado para algunos de sus organizadores y promotores, emergieron múltiples organizaciones que buscaron canalizar el descontento social. Así, plataformas como las de: Democracia Ya, que enarbolan eslóganes como “No nos representan”, “Ya no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” o “No somos Ni Ni soy universitario”, se suman otras plataformas como: Juventud sin Futuro, Afectados por la Hipoteca, Juventud en Acción, Estado de Malestar, No les votes, Asociación de Desempleados, ATTAC, y la Coordinadora por la Movilización Ciudadana, más grupos de izquierdas y activistas blogeros que colaboran con la propagación de mensajes por vía de las redes sociales.
Un modo de acercarnos al conocimiento de las percepciones de los jóvenes españoles hoy es, por ejemplo, la encuesta y estudio realizado por la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla titulado “Los Estudiantes y la política” en la que relevan las consideraciones de los jóvenes universitarios dando números que son significativos para comenzar a entender en parte a este segmento que se ha comenzado a movilizar. El estudio dice que los universitarios se muestran más interesados y activos en materia política, en un 57 %, pero también se muestran más desconfiados en el funcionamiento del sistema político en los mismos números. Que 2 de cada 3 no se identifica con ningún partido político pero un 56% firma iniciativas, un 43% se manifiesta y un 40% participa y colabora en ONGS.
Estos números, que si bien no pueden tomarse como definitivos ni extrapolables a toda la juventud española es un dato significativo del alejamiento de las instancias partidarias y un acercamiento hacia las ongs, hacia sectores de menor estructuración jerárquica y mayor amplitud y dinamismo en la conformación de agendas y demandas hacia el gobierno. Incluso una encuesta que publica el diario El País el día 26/6 arroja datos respecto de como son vistos por la ciudadanía: El 71% considera al movimiento como pacifico y que regenera la democracia y que sólo el 17% cree que es radical y antisistema y que pretende sustituir el actual x otro.
Este escenario por tanto es un laboratorio de estudio político en curso. Sociólogos y politólogos han intentado explicar y conceptualizar los fenómenos que estamos presenciando, en muchos casos sin poder siquiera salir airosos en intentos descriptivos y con fuertes limites en los intentos prescriptitos, y en otros casos, se subieron a una movida afectiva e ideológica que no ayudó a disipar dudas sino a desempolvar viejas facturas de los socialismos sobre los liberales capitalistas.
Por esto, categorías de análisis como revolución, cambio radical, autoridad y representación, regeneración democrática, clase social y clase política, comunidad, sistema político, parlamento y partidos políticos, información y contra información, red, movilización social, espacio público, juventud, liderazgo, medios de comunicación y opinión publica, cultura, moral y ética, guerrilla urbana, y sociedad civil y sociedad del conocimiento se han puesto de moda, pero bajo un proceso contradictorio de inflamiento y/o denotación, o relegitimación y/o deconstruccion, ergo un proceso de feed back que no tiene un resultado previsible a la vista y que genera una incertidumbre generalizada respecto de cómo nos entenderemos políticamente, de continuar y agudizarse estos fenómenos sociales.
Por esto, las palabras sujetas a estos vaivenes hacen revalorizar o no a los hechos que significan, y en este sentido comienza a poner en jaque y hacer crujir en parte al esquema analítico moderno. En este sentido hay quienes se aventuran a expresar que estamos ante una revolución (Sofía de Roa – Poder Local, p8) ... y ahí uno comienza a frenar y mirar un poco todo de reojo. Para otros, estamos ante un cambio irrefrenable de las instituciones liberal-republicanas hacia nuevas formas de relaciones políticas horizontales gracias a las redes sociales y la tecnología 2.0, es decir que nos van a consultar desde el congreso a cada ciudadano sobre las decisiones de políticas publicas, como expresa un joven: “Jon Aguirre Such, de Democracia Ya: internet ha llegado a los móviles y ya se pueden hacer tramites administrativos en línea. No faltan canales y herramientas, lo que necesitamos es voluntad política por que ya hay empresas como Paisaje transversal que están trabajando en un software para promover la participación ciudadana. Seria tan fácil como que el Congreso enviase por mensaje de texto las resoluciones que se van a votar y que los ciudadanos respondiéramos con un si o un no inmediato” (Diario El Pais) y uno vuelve a refregarse los ojos y acomodarse los anteojos, por que una cosa es lo que expresa Clay Shirley (Archivos del Presente Nº 55 p 40) cuando dice que hay que ver: “a los medios de comunicación social como las herramientas más importante a largo plazo para fortalecer la sociedad civil y la esfera publica (...) y por ello son una contribución a las libertades políticas mas fundamentales”, y otra cosa es el esperanzador relato del joven de Democracia Ya, que lejos está de provocar que estos fenómenos socio-tecnológicos vayan a suplir al esquema representativo y agonal para la toma de decisiones públicas que estructura un congreso o parlamento. Son más bien expresiones al calor de la protesta y lejos de la historia política y las perspectivas teóricas que nos depositaron en sociedades plurales y republicanas.
Ergo, comienza a ser de mucha importancia frenar, tomarse un tiempo, que las sensaciones no nos anulen la capacidad critica e intentar ordenar este complejos proceso que lejos están todavía de ser tales como para implementar un cambio sistemático y del sistema político conforme los conocemos actualmente.
Así, la inflación de conceptos hace que se piense en una revolución política gracias a la influencia ejercida a partir de las redes y la tecnología 2.0 y la verdad que sorprende el que no se diferencien los recursos aplicados a la política del ejercicio del poder político. Con esto quiero decir que el 15 M y 19 J, las dos movilizaciones más multitudinarias realizadas en España hasta la fecha, en este contexto, no hicieron más que confirmar lo evidente, los recursos de comunicación son efectivos en la retroalimentación de las ideas, en el intercambio y el convencimiento sobre los objetivos de los grupos movilizados, pero indefectiblemente el ejercicio de poder, pacifico en gran medida gracias a dios, se dio de modo elemental y clásico: la multitud marchando por las calles, tomando las plazas y resistiendo a la autoridad que los quería desalojar. Ergo, no hubo más que un ejercicio de política pura, no política 2.0 ni nueva política, sino en todo caso política no enrolada mayoritariamente en estructuras clásicas, pero que en cuanto a demostración de fuerza e intención emergió como posibilidad relativa o real, según la visión de cada analista, de ejercer algún grado de influencia sobre el gobierno de Zapatero y los representantes de los partidos opositores en el parlamento. Es decir, no hubo más que potencialidad hasta que se resistió en la plaza, hasta que ese momento no ocurrió, nada nos permite pensar estrictamente en el poder y su relación con la política.
Por ello, esta visión pospolítica que busca poner a la tecnologías 2.0 por sobre las acciones clásicas de la política no hace más que querer diferenciarse y distanciarse de “lo político” al verla en términos negativos, tanto que se vuelve antipolítico, y no entiende que no puede separarse de lo fáctico del poder, de que la política buena o mala y para bien o para mal, se ejerce en los mismos términos más allá del pretendido relato tecnologicista. En estos términos es que a expresiones como “Finalmente la red fue la plaza” (Sofía de Roa – Poder Local, p 8) hay que analizarla correctamente y descartarla por metafórica y expresar que la plaza no perdió lugar frente a la red, sino que ambas fueron complementarias y cada una cumplió su rol a la perfección, la red convoco y la plaza ejerció presión. Pero el problema ahora es otro.
El problema es otro, porque en esto que podríamos denominar la “instalación de la protesta” y el posicionamiento de la idea de que en España hay quienes son denominados los “indignados”, los resultados fueron muy positivos quedándose con un lugar en el espacio de la opinión publica y la agenda de medios y de la política. Pero en lo que podríamos entender como una segunda etapa en el que se debe desarrollar un “programa de acción” tendiente a implantar un cambio en las acciones de gobierno, el movimiento hizo agua en tanto no hubo claridad ni una estructuración realista de que cambios son necesarios para mejorar la situación del país ibérico. En este sentido “mucho ruido y pocas nueces”, como era de esperarse de una movilización masiva sin una organización de magnitud como para procesar tamaño reclamo y establecer jerarquías en las peticiones realizadas al poder político. Además de que también se intercalaron expresiones más cercanas a las metáforas, expresiones poéticas, utópicas y en algunos sentidos casi infantiles, a pesar de que estábamos hablando de una movilización que dice nuclear en gran medida el reclamo de la generación española mejor preparada académicamente en su historia.
Es por todo esto que la situación antes descripta no deja de ser compleja, si además es cierto lo que expresan varios de los principales cientistas sociales de España. Por ejemplo, y a modo de paneo algunos de los especialistas que mejor vieron el fenómeno como: Javier Elzo, expresa que la sociedad actual se caracteriza por una gran volatilidad, unida por un vertiginoso efecto contagio a través de la red; Jaime pastor expresa estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de movimientos sociales autónomos de partidos y sindicatos; Maria Jesus Fuentes (UNED) expresa que estamos ante una acción colectiva pero no en términos académicos clásicos, estamos en una explosión social pero es difícil encontrar categorías; Feliz Ortega explica que lo que sucede en Sol no puede compararse con la caída del Muro de Berlín y mucho menos con las revueltas del mundo árabe, por que no hay violencia en las calles, ni vivimos en una sociedad dictatorial, y aunque un 40% de los jóvenes este en el paro no sufre una pobreza similar. (...) Les falta un marco simbólico que los dote de identidad fuerte y por eso los medios han dominado al movimiento y los han llenado de significado; Fermín Barbouza expresa que es abstracto como el Mayo Francés. Puede que después de las elecciones cese la agitación pero no el espíritu del 15 M, lo que perdurara será la idea de que hay que repensar la política; Berna Gonzalez Harbour expresa que los ciudadanos no son antisistema, sino todo lo contrario: nos señalan los fallos del sistema, sacaron los colores a quienes deberían representarles; Fernando Gil (Univ de Salamanca) expresa que lo más extraño tal vez sea el silencio de los intelectuales en la universidad; Antonio Alaminos (Univ de Alicante) expresa que los jóvenes españoles (y muchos europeos) se caracterizan por querer vivir como sus padres, en un mundo capitalista de consumo. No quieren terminar con él, es el capitalismo el que se ha roto con ellos; Miguel Martinez: (Univ Complutense de Madrid) expresa que tenia que surgir una válvula de escape. La gente siente que su vida se volatiliza. Cuando llega la indignación ya no pueden ir más allá, porque te hacen desaparecer como persona. Si pierdes la dignidad ya solo eres mano de obra; Xavier Coller (Univ Pablo de Olavide) expresa que desencanto + mentalidad antipolítica + crisis + corrupción = originan el cada vez mas intenso desapego hacia las clases gobernantes. Los políticos tienen que repensar sus estatus; Joan Subirats (Univ de Barcelona) expresa que no se tiene en cuenta que lo que ahora se entiende como privilegios fueron en sus días conquistas de los sectores progresistas que formaban parte del parlamento pensado para elites liberales. (...) Ahora muchos de esos elementos, justificables en su momento acaban pareciendo privilegios por que tienen menos sentido. No tengo fé en el modelo de los indignados: No hay precedentes históricos, a excepción de un cantón en Suecia y en Porto Alegre con el presupuesto participativo en comunidades pequeñas, pero el problema es la escala; Angel Valencia (Univ de Malaga) expresa que ahora existe una mayor profesionalización de la política. Hay una cooptación desde más jóvenes y muchos no tienen una profesión fuera del mundo político. Por eso luchan por estar todo el tiempo posible en la política. De ahí que dé la impresión de que se trata de una clase endogamica; Fernando Vallespin expresa que es un movimiento de regeneración democrática que busca un nuevo contrato social. Parten del error conceptual de que consiste en concebir la democracia asociada a consideraciones de justicia sustantiva y no como mecanismo para permitir la realización de fines sociales a través de un procedimiento que sirve para adicionar mayorías en torno a diferentes propuestas en competencia. Han sido indudablemente positivo al sacar a la sociedad de su letargo y de su apoliticismo enfermizo. El texto programático que a estos efectos nos presenta el movimiento es sin embargo decepcionante ya que en el se combinan un farrago de propuestas concretas, en algún caso hasta el mínimo detalle que son casi exclusivamente de política nacional y que ignoran el presupuesto esencial, la ya mencionada incapacidad de la política que imponga medidas que pongan en peligro la competitividad de la economía; Maria Jesus Funes (UNED) expresa que en cuanto al Mayo del 68 nos une el perfil y las condiciones socioeconómicas y políticas de los manifestantes. El 15 M representa a la mayoría de los jóvenes del país? No, por supuesto que no representa a la mayoría de los jóvenes del país... todos los estudios demuestran que un amplio sector de la juventud no tiene ningún interés por la política nacional, eso es cierto... los grandes cambios en la historia nunca han sido protagonizadas por mayorías. Tal vez lo interesante sea pensar no tanto en nuevas organizaciones como en nuevas formas de acercarse a la política; Daniel Innerarity expresa que hay un asalto generalizado del 15 M con la idea de mediatización. Se esta instaurando la visión según la cual la voluntad general es algo que se puede construir sin instituciones intermedias. Es un tipo de sociedad que se considera mejor representada por los aficionados que por los expertos y que se valora más al filtrador que al periodista. Se esta creando una utopía positiva de democracia directa que podemos encontrar tanto en sectores de izquierda como de derecha ultraliberal que defiende que cuanto menos intermediarios y menos regulación mejor; P. Rosanvallon expresa que la contrademocracia nos recuerda que la vida democrática depende cada vez menos de las elecciones y mas de la presión ciudadana.
Por todo lo anterior, desde los datos hasta las opiniones acertadas o no de los especialistas, queda por decir que bien puede pensarse a este fenómeno de los Indignados como a una movilización horizontal en tanto ha resultado de una coordinación de grupos por vía de redes sociales sin que todavía haya emergido un personaje único que se entienda como líder, es decir, contrariamente a los tiempos que corren no hubo todavía una visible personalización del poder en todo este proceso. Que hay que dejar en claro que en este proceso, y hasta el momento, hay una etapa política en el que el fenómeno se cristalizó en la toma de la plaza, desde donde se ejerció presión pero a posterioridad se evidenció el costado flaco y apolítico del mismo en tanto no ha emergido un claro programa con una finalidad establecida y están más cerca de un gran happening político que de una verdadera influencia como grupo de poder. Por esto, resultaron fuertemente apolíticos al reclamar bienestar sin una ideología o programa, salidos de un largo letargo y a los gritos y de un día para el otro, no resolverán cuestiones complejas que afectan hoy a gran parte de Europa. Sin una clara receta de cambio o ajuste del sistema buscan sólo volver a ser parte del mundo del consumo. Por ello, esto es algo tan profundo que cuesta entender como la levedad de este movimiento procesará el largo camino al reconocimiento de sus propias responsabilidades y limitaciones y como la política reestablecerá su rol representativo y de direccionamiento de la conflictividad social.
J.A.C.
Las encuestas y las expresiones de los especialistas aquí citados responden a diversas fuentes como ser:
El País Digital (www.elpais.es)
La Vanguardia (www.lavanguardia.es)
El Mundo (www.elmundo.es)
Magazine Mas Poder Local, Nº 6, Año 2011. www.maspoderlocal.es
Revista Archivos del Presente, Nº 55, Año 2011. www.forosur.com.ar
Hessel Stephane, Indígnate, Ediciones Destino, Año 2011, Buenos Aires
| Reacciones: |
miércoles 16 de marzo de 2011
Ver a Japón como una “sociedad del riesgo” y “resiliente”
Si uno repasa la historia de la nación japonesa se encuentra sin lugar a dudas con un conjunto de comunidades aguerridas, con sus dinastías y valores milenarios, con guerras cruentas, endógenas y exógenas, las últimas como la de la Segunda Guerra Mundial. Fue una nación con claras ambiciones de dominio regional pero no le bastó, y logró ser una potencia a nivel internacional.
Así, ya en la contemporánea modernidad, en el complejo entramado de relaciones culturales que se dieron con occidente, Japón asimilo valores occidentales, en gran medida a partir de la segunda pos-guerra, y a partir de ahí comenzó a sumar caracteres propios de nuestra modernización europea que la pusieron rápidamente en la cumbre del avance industrial y tecnológico. Es decir, aplicó mejor que muchos de sus maestros los caracteres que posibilitaron el desarrollo económico en clave capitalista.
Por esto, por historia y sus procesos de aculturación, es que se generó en esta isla un híbrido cultural muy particular que derivó en una “sociedad de riesgo” en términos de U. Beck y con capacidad social para ser “resilientes ”, concepto de moda en la psicología y que proviene de la física (plasticidad de la materia para recuperar su forma después de ser sometida a una cantidad x de presión)
Japón es entonces una potencia contrariada, que como “sociedad del riesgo” se encuentra asentada en una zona sísmica pero al no contar con recursos energéticos naturales no le quedó otra opción que avanzar en el desarrollo de la producción de energía atómica.
En este sentido, como dice U. Beck, “la idea de riesgo supone la idea de control” , porque nace gracias a una decisión evaluada pero que no se sabe a ciencia cierta de sus reales implicancias. Por ello “no se trata de incremento sino de desencadenamiento” del riesgo incontrolable. Así por ejemplo, el sismo no provocó tamaños destrozos como el tsunami, pero las plantas nucleares están generando daños más importantes y perdurables que los dos fenómenos anteriores. A esta situación U. Beck le añadiría implacablemente que los científicos, agencias y organismos de control, y empresas de ingeniería y tecnología, se encargarían de “fingir el control sobre lo incontrolable”, como para completar el panorama del riesgo solapado en la vida diaria.
Incluso, los impactos negativos que generan estas lógicas de un supuesto control que no es tal, pueden ser desterritorializadas porque afectan a territorios distantes, economías lejanas y obviamente actores transnacionales. Pero cabe destacarse entonces que, paradójicamente, producidos los desastres, lejos de que las prevenciones, seguros, y que la seguridad en términos generales sean producidos por la actividad privada, vuelven a recaer en el actor que más sufre la lógica del “globalismo” (globalización + capitalismo + ideología neoconservadora según U. Beck) y que es el Estado. Así, más riesgo impulsa la lógica capitalista en extremo entonces más responsabilidad tendrá el Estado como ultimo actor capaz de recomponer y cohesionar a sociedades diezmadas por desastres de tamañas magnitudes.
Ahora bien, en términos de recomposición y cohesión, la sociedad japonesa ha dado sobradas muestras de disciplina y fortaleza para reponerse a peligros y desastres humanos y naturales. Lo que se ha dado en llamar resiliencia, es esa capacidad
La lógica es, más capacidad de resiliencia y menos vulnerabilidad e incertidumbre. Así las múltiples situaciones de conflicto, guerras con desenlaces como el de la Segunda Guerra Mundial, terremotos como el de Tokio del año 1923, y el de Kobe del año 1995, dieron muestra de la capacidad de readaptación de la sociedad, tanto, que en la actualidad los recursos dispuestos en educación, prevención, asistencia, y en las instituciones para estas situaciones, es realmente asombrosa. Por ello, nos asombra su tranquilidad, nos cuesta creer las imágenes del hecho, pero también el bajo nivel de anomia y el comportamiento “civilizado” que han llevado a cabo hasta ahora. La capacidad de resiliencia desarrollada en sin lugar a dudas un capital social vital para su cohesión y que todavía el gobierno no haya sufrido en su capacidad de gobernabilidad.
Finalmente, nos resta saber como se recuperará la urbanidad, la vida cotidiana, y la fortaleza para reiniciar la vida de nuevo. Queda por saber si también no seria vital que se repiense a la ciudad, o como decía una señora japonesa en una nota del País Digital: “Vivimos en las laderas de los volcanes y suspendidos sobre el océano en el cruce de cuatro placas tectónicas, Japón tiene que repensarse a si mismo si quiere tener un futuro” y para ello parece necesario hacerlo desde una lógica distinta a la empleada hasta este momento. Es un momento de cambios, de repensarse, y de romper algunos supuestos que hacen a la vida cotidiana previsible cuando no lo es así. Un nuevo giro copernicano.
JAC
Para leer sobre resiliencia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Resiliencia_(psicolog%C3%ADa)
Sobre Beck:
1 .La Sociedad del Riesgo. Hacia una nueva Modernidad, o
2. Lujan, Jose Luis y Echeverria, Javier (eds) Gobernar los Riesgos, Ciencia y Valores en la Sociedad del Riesgo, OEI, Editorial Biblioteca Nueva, 2009.
Así, ya en la contemporánea modernidad, en el complejo entramado de relaciones culturales que se dieron con occidente, Japón asimilo valores occidentales, en gran medida a partir de la segunda pos-guerra, y a partir de ahí comenzó a sumar caracteres propios de nuestra modernización europea que la pusieron rápidamente en la cumbre del avance industrial y tecnológico. Es decir, aplicó mejor que muchos de sus maestros los caracteres que posibilitaron el desarrollo económico en clave capitalista.
Por esto, por historia y sus procesos de aculturación, es que se generó en esta isla un híbrido cultural muy particular que derivó en una “sociedad de riesgo” en términos de U. Beck y con capacidad social para ser “resilientes ”, concepto de moda en la psicología y que proviene de la física (plasticidad de la materia para recuperar su forma después de ser sometida a una cantidad x de presión)
Japón es entonces una potencia contrariada, que como “sociedad del riesgo” se encuentra asentada en una zona sísmica pero al no contar con recursos energéticos naturales no le quedó otra opción que avanzar en el desarrollo de la producción de energía atómica.
En este sentido, como dice U. Beck, “la idea de riesgo supone la idea de control” , porque nace gracias a una decisión evaluada pero que no se sabe a ciencia cierta de sus reales implicancias. Por ello “no se trata de incremento sino de desencadenamiento” del riesgo incontrolable. Así por ejemplo, el sismo no provocó tamaños destrozos como el tsunami, pero las plantas nucleares están generando daños más importantes y perdurables que los dos fenómenos anteriores. A esta situación U. Beck le añadiría implacablemente que los científicos, agencias y organismos de control, y empresas de ingeniería y tecnología, se encargarían de “fingir el control sobre lo incontrolable”, como para completar el panorama del riesgo solapado en la vida diaria.
Incluso, los impactos negativos que generan estas lógicas de un supuesto control que no es tal, pueden ser desterritorializadas porque afectan a territorios distantes, economías lejanas y obviamente actores transnacionales. Pero cabe destacarse entonces que, paradójicamente, producidos los desastres, lejos de que las prevenciones, seguros, y que la seguridad en términos generales sean producidos por la actividad privada, vuelven a recaer en el actor que más sufre la lógica del “globalismo” (globalización + capitalismo + ideología neoconservadora según U. Beck) y que es el Estado. Así, más riesgo impulsa la lógica capitalista en extremo entonces más responsabilidad tendrá el Estado como ultimo actor capaz de recomponer y cohesionar a sociedades diezmadas por desastres de tamañas magnitudes.
Ahora bien, en términos de recomposición y cohesión, la sociedad japonesa ha dado sobradas muestras de disciplina y fortaleza para reponerse a peligros y desastres humanos y naturales. Lo que se ha dado en llamar resiliencia, es esa capacidad
La lógica es, más capacidad de resiliencia y menos vulnerabilidad e incertidumbre. Así las múltiples situaciones de conflicto, guerras con desenlaces como el de la Segunda Guerra Mundial, terremotos como el de Tokio del año 1923, y el de Kobe del año 1995, dieron muestra de la capacidad de readaptación de la sociedad, tanto, que en la actualidad los recursos dispuestos en educación, prevención, asistencia, y en las instituciones para estas situaciones, es realmente asombrosa. Por ello, nos asombra su tranquilidad, nos cuesta creer las imágenes del hecho, pero también el bajo nivel de anomia y el comportamiento “civilizado” que han llevado a cabo hasta ahora. La capacidad de resiliencia desarrollada en sin lugar a dudas un capital social vital para su cohesión y que todavía el gobierno no haya sufrido en su capacidad de gobernabilidad.
Finalmente, nos resta saber como se recuperará la urbanidad, la vida cotidiana, y la fortaleza para reiniciar la vida de nuevo. Queda por saber si también no seria vital que se repiense a la ciudad, o como decía una señora japonesa en una nota del País Digital: “Vivimos en las laderas de los volcanes y suspendidos sobre el océano en el cruce de cuatro placas tectónicas, Japón tiene que repensarse a si mismo si quiere tener un futuro” y para ello parece necesario hacerlo desde una lógica distinta a la empleada hasta este momento. Es un momento de cambios, de repensarse, y de romper algunos supuestos que hacen a la vida cotidiana previsible cuando no lo es así. Un nuevo giro copernicano.
JAC
Para leer sobre resiliencia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Resiliencia_(psicolog%C3%ADa)
Sobre Beck:
1 .La Sociedad del Riesgo. Hacia una nueva Modernidad, o
2. Lujan, Jose Luis y Echeverria, Javier (eds) Gobernar los Riesgos, Ciencia y Valores en la Sociedad del Riesgo, OEI, Editorial Biblioteca Nueva, 2009.
| Reacciones: |
sábado 12 de febrero de 2011
Inoportunismo y ¿Choque de culturas?
Siempre se habló de cierto resquemor de Cristina para con algunos actores importantes de la dirigencia nacional, como gobernadores, intendentes y gremialistas. Se decía que su formación y su paladar no le permitían tolerar algunos disgustantes arreglos y acuerdos que Néstor tejía con maestría. Así, en la ultima semana, pareciera que entre ésta posición y la falta de coordinación y certezas sobre la oportunidad, merito y conveniencia de a quien “salir a golpear” políticamente hablando, nos encontramos ante un fallo inesperado.
Ocurrió entonces que chocaron de manera inesperada la necesidad de afectar en imagen a un candidato opositor (dejarlo en off side antes que arranque la campaña oficial) y la historia y la cultura peronista, es decir, aquella parte de la historia y la teoría política Argentina que podemos denominar “realismo” con todas las letras.
En ese choque, todavía poco claro respecto de como pudo ocurrir sin que se haya analizado en profundidad los efectos no queridos, quien golpeó primero (un sector del oficialismo y un juez abierto a influencias variopintas) hoy está masticando bronca, porque el contra golpe dialéctico y mediático fue duro, la mano entró y provoco ruido hacia fuera y silencio hacia adentro. Por ello, al menos hasta hoy, es llamativa la incredulidad que ronda en el ambiente político en tanto, por derecha e izquierda, todos se pregunta cómo puede ser que el Kirchnerismo haya errado en su objetivo antagonista, todavía más, cuando el yerro es contra un dirigente sindical que encolumna a un nivel importante de afiliados a nivel nacional y que en los últimos años se ha repotenciado por el conflicto del campo. Es decir, contra un grupo sindical y político que ha dejado de tener músculos entumecidos y ha probado tener capacidad real de bloqueo y ataque.
Como era de esperar entonces, por los actores intervinientes y el año en que nos encontramos, en este hecho político se jugó duro y fuerte pero la sangre en el piso hasta ahora no tiene “adn opositor” sino Kirchnerista, y ahí es cuando algunos comienzan a extrañar a Néstor. Éste golpeaba y rara vez volvían las manos, pero hoy parecen que comienzan a entrar las devoluciones (y sin contar que los tiburones del peronismo estarán por estas horas probando la sangre para especular cuanta vida le queda al régimen si continua así)
Finalmente, si pensamos en que esto ocurre por un choque de culturas, y desesperación, falta de tacto o de control de Cristina sobre actores adherentes, es porque antes Néstor sabia de que iba ésto de la “cultura peronista”, por que pareciera que la intelectualidad de la Presidenta y su renuencia al gremialismo y a gran parte de los lideres que conforman lo que resta de la liga de gobernadores no le permiten hacer sinapsis para leer correctamente el escenario político. Quizás, con actos y gestos equivalentes a los de ésta ultima semana, presenciemos el inicio de la metástasis y posterior necrosis del régimen populista, con base en los desajustes en la lectura del estado de fuerzas, del humor de la sociedad y en la coordinación real del poder institucional y simbólico, no asegurándose de este modo el Gobierno Nacional un antagonismo efectivo para la permanencia en el poder. Veremos...
JAC
Ocurrió entonces que chocaron de manera inesperada la necesidad de afectar en imagen a un candidato opositor (dejarlo en off side antes que arranque la campaña oficial) y la historia y la cultura peronista, es decir, aquella parte de la historia y la teoría política Argentina que podemos denominar “realismo” con todas las letras.
En ese choque, todavía poco claro respecto de como pudo ocurrir sin que se haya analizado en profundidad los efectos no queridos, quien golpeó primero (un sector del oficialismo y un juez abierto a influencias variopintas) hoy está masticando bronca, porque el contra golpe dialéctico y mediático fue duro, la mano entró y provoco ruido hacia fuera y silencio hacia adentro. Por ello, al menos hasta hoy, es llamativa la incredulidad que ronda en el ambiente político en tanto, por derecha e izquierda, todos se pregunta cómo puede ser que el Kirchnerismo haya errado en su objetivo antagonista, todavía más, cuando el yerro es contra un dirigente sindical que encolumna a un nivel importante de afiliados a nivel nacional y que en los últimos años se ha repotenciado por el conflicto del campo. Es decir, contra un grupo sindical y político que ha dejado de tener músculos entumecidos y ha probado tener capacidad real de bloqueo y ataque.
Como era de esperar entonces, por los actores intervinientes y el año en que nos encontramos, en este hecho político se jugó duro y fuerte pero la sangre en el piso hasta ahora no tiene “adn opositor” sino Kirchnerista, y ahí es cuando algunos comienzan a extrañar a Néstor. Éste golpeaba y rara vez volvían las manos, pero hoy parecen que comienzan a entrar las devoluciones (y sin contar que los tiburones del peronismo estarán por estas horas probando la sangre para especular cuanta vida le queda al régimen si continua así)
Finalmente, si pensamos en que esto ocurre por un choque de culturas, y desesperación, falta de tacto o de control de Cristina sobre actores adherentes, es porque antes Néstor sabia de que iba ésto de la “cultura peronista”, por que pareciera que la intelectualidad de la Presidenta y su renuencia al gremialismo y a gran parte de los lideres que conforman lo que resta de la liga de gobernadores no le permiten hacer sinapsis para leer correctamente el escenario político. Quizás, con actos y gestos equivalentes a los de ésta ultima semana, presenciemos el inicio de la metástasis y posterior necrosis del régimen populista, con base en los desajustes en la lectura del estado de fuerzas, del humor de la sociedad y en la coordinación real del poder institucional y simbólico, no asegurándose de este modo el Gobierno Nacional un antagonismo efectivo para la permanencia en el poder. Veremos...
JAC
| Reacciones: |
jueves 23 de diciembre de 2010
La barbariedad (Publicado en el Diario La Mañana el dia 21 de diciembre)
Comúnmente escuchamos hablar en las clases de historia de los bárbaros y la barbarie, de aquello que concibe a hombres y prácticas por fuera de los límites geográficos y costumbres aceptadas, aquello que en definitiva estaba más allá de lo pensable y aceptable por un grupo humano. Reflexionando sobre esas ideas y nuestras prácticas, podemos ver que en nuestra cultura hay un rasgo que podríamos denominar de barbariedad. Barbariedad que además trascendió en los últimos días, al ámbito de nuestra política vernácula, pero que indefectiblemente abreva en nuestras costumbres más arraigadas y cotidianas, aquellas que entendemos como "naturales".
En esa amalgama que es la Argentina como nación, lo propio del argentino resulta ser, paradójicamente hablando, un conservador en la valoración y un progresista en la aspiración. Podemos valorar fervientemente a la institución "familiar" pero tenemos "matrimonio igualitario", pedimos "mano dura" pero avalamos el "roba pero hace". Es decir, el argentino independientemente del lugar que ocupe en la escala social se regodea con un complicada cultura del "depende", en donde se puede seguir sosteniendo actitudes premodernas, producto del efecto de reificación, pero también valorar las liberalidades de lo posmoderno y en el medio, no tolerar a las instituciones sociales que intentan ordenar y encauzar la compleja vida social, que son de génesis claramente moderna.
Esta "hibridez" puede pensarse desde la idea de barbariedad, en tanto nuestros criterios paradójicos, inconstantes y contradictorios pueden serle aplicados como etiquetas, estigmatizaciones, simbologías, a los habitantes de los países vecinos pero también a los conciudadanos. Podemos querer aplicarle leyes restrictivas a los que por momentos le damos el rotulo de extraños, diferentes, pero por otro, a quien consideramos raro pero especial, distinto, exótico, endiosarlo y facilitarle todos los medios para su cercanía con nuestras intenciones e intereses.
Así, concluyendo en esos términos y tomando como caso lo ocurrido recientemente en la toma del parque en Villa Soldati, hay en ese hecho social un fenómeno cultural que nos debería hacer pensar como actuamos cuando hacemos catarsis y expulsamos lo peor de nosotros, de izquierda a derecha. Los actos de irreconocimiento del otro y en el que dudamos si le aplicamos o no el derecho vigente, nos exponen claramente como productores de un fenómeno al que aquí denominamos barbariedad. Barbariedad entendida como aquella visión y praxis aplicada dentro de nuestras fronteras, tanto a propios como ajenos, y que tiene como efecto restarle, ni mas ni menos, sus derechos implícitos. Demostraciones sociales como estas nos muestran sin atisbos de civilidad y respeto por la diferencia explicando de algún modo porque como colectivo nacional somos tan profusamente ambiguos. En efecto, mientras la barbarie como categoría nos permite pensar un conflicto entre culturas extrañas, nosotros hoy, con nuestro rasgo de barbariedad podemos ver como nos conflictuamos entre próximos que hablamos castellano, que somos latinoamericanos, y que nos reconocemos bajo similares paraguas legales nacionales e internacionales. Parece que el "crisol de razas" resultó ser una metáfora que la llevamos a flor de piel pero no esta claro que la tengamos interiorizada.
Javier Cubillas
http://www.lamanana-online.com.ar/edic_ant/editorial.php?str1=2010-diciembre-21
En esa amalgama que es la Argentina como nación, lo propio del argentino resulta ser, paradójicamente hablando, un conservador en la valoración y un progresista en la aspiración. Podemos valorar fervientemente a la institución "familiar" pero tenemos "matrimonio igualitario", pedimos "mano dura" pero avalamos el "roba pero hace". Es decir, el argentino independientemente del lugar que ocupe en la escala social se regodea con un complicada cultura del "depende", en donde se puede seguir sosteniendo actitudes premodernas, producto del efecto de reificación, pero también valorar las liberalidades de lo posmoderno y en el medio, no tolerar a las instituciones sociales que intentan ordenar y encauzar la compleja vida social, que son de génesis claramente moderna.
Esta "hibridez" puede pensarse desde la idea de barbariedad, en tanto nuestros criterios paradójicos, inconstantes y contradictorios pueden serle aplicados como etiquetas, estigmatizaciones, simbologías, a los habitantes de los países vecinos pero también a los conciudadanos. Podemos querer aplicarle leyes restrictivas a los que por momentos le damos el rotulo de extraños, diferentes, pero por otro, a quien consideramos raro pero especial, distinto, exótico, endiosarlo y facilitarle todos los medios para su cercanía con nuestras intenciones e intereses.
Así, concluyendo en esos términos y tomando como caso lo ocurrido recientemente en la toma del parque en Villa Soldati, hay en ese hecho social un fenómeno cultural que nos debería hacer pensar como actuamos cuando hacemos catarsis y expulsamos lo peor de nosotros, de izquierda a derecha. Los actos de irreconocimiento del otro y en el que dudamos si le aplicamos o no el derecho vigente, nos exponen claramente como productores de un fenómeno al que aquí denominamos barbariedad. Barbariedad entendida como aquella visión y praxis aplicada dentro de nuestras fronteras, tanto a propios como ajenos, y que tiene como efecto restarle, ni mas ni menos, sus derechos implícitos. Demostraciones sociales como estas nos muestran sin atisbos de civilidad y respeto por la diferencia explicando de algún modo porque como colectivo nacional somos tan profusamente ambiguos. En efecto, mientras la barbarie como categoría nos permite pensar un conflicto entre culturas extrañas, nosotros hoy, con nuestro rasgo de barbariedad podemos ver como nos conflictuamos entre próximos que hablamos castellano, que somos latinoamericanos, y que nos reconocemos bajo similares paraguas legales nacionales e internacionales. Parece que el "crisol de razas" resultó ser una metáfora que la llevamos a flor de piel pero no esta claro que la tengamos interiorizada.
Javier Cubillas
http://www.lamanana-online.com.ar/edic_ant/editorial.php?str1=2010-diciembre-21
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)